El impacto de Ridley Scott en el cine de ciencia ficción (Parte I): Alien, el octavo pasajero

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Que Ridley Scott no es un simple director parece algo irrefutable. El británico se ha ganado con honores propios un puesto importante en las conversaciones cinéfilas. Nombrado caballero en 2003 por la reina Isabel II y nominado en 3 ocasiones al Óscar como mejor director por Thelma y Louise (1991), Gladiator (2000) y Black Hawk Down (2001), el director es conocido en el mundo del cine por su influencia en las producciones de ciencia ficción.

A finales de los 70 y principios de los 80 se sentaron las bases de lo que sería el cine de ciencia ficción moderno. Naves espaciales, colonizaciones de otros mundos, futuros distópicos en la tierra y seres de planetas lejanos que amenazaban nuestra existencia. Más o menos los mismos temas que trata este género en la actualidad y más o menos los mismos que se trataban años antes de este periodo.

Pero en esta época nacieron (artísticamente hablando) los padres de la ciencia ficción moderna. George Lucas –La guerra de las galaxias (1976)-, Spielberg –Encuentros en la tercera fase (1977) y E.T. (1982)-, y Ridley Scott –Alien: el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982)-, obsequiaron al mundo con estas obras de arte del cine de ficción.  Mientras que los dos primeros dieron otra vuelta de tuerca a los temas que se trataban por aquel entonces en el cine de ficción, Lucas creando la mejor Space Opera de la historia y Spielberg creando dos iconos del cine de extraterrestres, Ridley Scott cogió todo lo que tenía a su alcance y sacudió los cimientos del género.

En 1979, un por entonces inexperto Scott aceptó dirigir una película de ciencia ficción cuyo guion había sido escrito por Dan O’Bannon. La película iba a relatar las desventuras de una nave espacial, de nombre Nostromo, que de vuelta a la Tierra topa con un planeta deshabitado lleno de huevos alienigenas. “Otra cinta de suspense de bajo presupuesto”, pensaron sus productores. Pero Ridley Scott, insaciable por naturaleza, convenció al equipo de producción para que aumentase el presupuesto y hacer un proyecto más ambicioso. Tanto él como O’Bannon querían sentar las bases de lo que posteriormente sería un género muy explotado, el híbrido entre terror y ciencia ficción.

Para conseguirlo necesitaban crear una criatura aterradora, y gracias a la ayuda del suizo H. R. Giger, cuyos dibujos en su obra Necronomicón fueron fundamentales para dar forma a la figura del alien (dibujos aquí y aquí), el trío logró crear a uno de los monstruos más famosos de la cultura pop. En palabras de Ash, el robot asesor científico del Nostromo: “Aún no habéis comprendido con lo que os enfrentáis. Un perfecto organismo. Su perfección estructural solo es igualada por su hostilidad. Admiro su pureza, es un superviviente al que no afectan la conciencia, los remordimientos, ni las fantasías de moralidad”.

La teniente Ripley con la criatura detrás. Foto: 20 Thentury Fox

La teniente Ripley con la criatura detrás. Foto: 20 Thentury Fox

Con el argumento hilado y el monstruo creado, faltaba darle vida propia al proyecto. El diseño que Scott dio a la nave y a los elementos ficticios rompió con todo lo que se había visto. Hizo una aproximación más realista de los entornos. Por ejemplo, el Nostromo, lugar donde ocurren la mayoría de los hechos de la película, tiene un aspecto gótico, oscuro, casi industrial y sin un ápice de grandilocuencia, lejos de todas las naves espaciales llenas de láseres y virguerías luminosas vistas hasta entonces. Scott nos muestra una cara B de los viajes espaciales que solo Kubrick en 2001: Una odisea del espacio (1968) había sabido exponer.

Además de la fúnebre atmósfera con la que cuenta el filme, Alien está repleta de grandes sobresaltos, como la famosa escena en la que el ‘rompepechos’  (tercera fase de la evolución de la criatura) nace de las entrañas del oficial al mando de la nave (esta escena fue rodada sin que los actores supieran como iba a realizarse el efecto, para que estos improvisaran y su reacción fuese más realista) o como los ataques fugaces que lanza la criatura al resto de la tripulación. Cabe destacar que Scott utilizó la fórmula ‘Spielberg’ con el monstruo y al igual que hizo el norteamericano en Tiburón (1975), ocultó al antagonista la mayor parte del metraje, mostrándolo solo cuando acababa con la vida de algún miembro de la tripulación del Nostromo. En definitiva, la película de Scott ejemplifica la afirmación del escritor estadounidense H. P. Lovecraft: “La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.” Y a partir de Alien el número de películas que buscaban el terror en seres desconocidos o lugares inexplorados se multiplicó.

Ridley Scott en el set de rodaje de Alien, el octavo pasajero. Foto: Bastr.com

Ridley Scott en el set de rodaje de Alien, el octavo pasajero. Foto: Blastr.com

Entre los elementos que servirían como precedente para las futuras producciones de Ciencia ficción encontramos en primer lugar la aparición de un antagonista implacable que acaba con los protagonistas -elementos que utilizaría posteriormente Predator (1987) o The Thing (1982)-, en segundo lugar muestra al espacio y los viajes espaciales como elementos hostiles en los que cualquier cosa puede significar la muerte -elementos que utilizarán otras cintas como Gravity (2013) o Sunshine (2007)- y en tercer lugar nos muestra una figura casi desconocida en el cine de la época, la de la heroína de acción que no se amedrenta y usa armas de gran calibre, personificada en la figura de la Teniente Ellen Ripley, personaje que interpreta Sigourney Weaver y que sirvió como referente para otras heroínas del cine de ciencia ficción que vendría posteriormente como Sarah Connor en Terminator 2 (1992) o Trinity en Matrix (1999).

Según Ricardo Farías, director de contenidos del Mórbido Fest, uno de los festivales sobre cine de terror más importantes del mundo, “Esta película diluye el género de la ciencia ficción y del terror en una sola y nos sorprendió en un momento en donde ya conocíamos la relevancia del espacio y ahora nos lo plantea de una manera muy cercana, muy humana y muy bien construido. Definitivamente ha influido en la historia del cine de ciencia ficción y de terror también y además no solamente ha sido una influencia transversal, no solamente ha tocado el espectro del cine sino a la televisión y por supuesto a los video juegos”. Sobre la criatura, Farías afirma que “Como personaje yo creo que nunca antes se había pensado en algo tan terrorífico por un lado y tan indestructible pues no puede morir con balas, tiene sangre de ácido y no habla, lo que lo hace completamente universal”.

En resumen, el debut de Ridley Scott en la ciencia ficción se ha convertido en un clásico del género, un referente para otras cintas de ciencia ficción y en una película de culto para todos los amantes del cine.

Pero esta no es la única aportación que ha hecho el director británico al género de ciencia ficción. Pero eso es algo que ya hablaremos en la segunda parte.

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3 comentarios en “El impacto de Ridley Scott en el cine de ciencia ficción (Parte I): Alien, el octavo pasajero

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