Cultura del cine en España: Porque el gusto hay que educarlo.

Niños en el cine (1958). Fuente: Wayne Miller

Niños en el cine (1958). Fuente: Wayne Miller

Comencé a pensar en este artículo una tarde que suele repetirse con asiduidad en mi vida: un rato de esos que te encuentras con tus amigos de toda la vida, alrededor de una mesa de bar, con algún refresco (o no tan refresco), recordando los años de colegio. Y no sé vosotros, pero en mis conversaciones, siempre, pero siempre, comienza alguien con una muletilla, que si bien no es la más usada de toda la historia, se debe al “no hay huevos” con el que tanto se nos llena la boca. Pero bueno, recuperando el hilo, hablo del; “recordáis cuando…” que transforma las siguientes palabras de tu amigo en una sucesión de recuerdos e imágenes en tu cabeza, de una etapa (por lo menos para mí) de las más felices de mi vida. Pues bien, tras muchas tardes, no consecutivas, con esta rutina, no recuerdo, ni una sola vez, un “recordáis cuando” que preceda un “nos pusieron ‘tal’ película”, o “vimos ‘tal’ en el colegio”.

Sinceramente, esto me mosquea mucho, porque me he dado cuenta que en España no tenemos educación cinematográfica y la mayoría de las personas que vamos al cine no tenemos una trayectoria de cultura cinematográfica que nos enseñe realmente a disfrutar plenamente de cada película. Porque en España, el cine se considera ocio puro y duro, y no deja lugar a un mensaje más profundo, como en cambio, la literatura. Y volviendo a mi experiencia personal, no entiendo que en el colegio no se enseñe un mínimo de cultura sobre el cine en una sociedad en la que la imagen es el principal estímulo por el que se mueve el ser humano. Si bien en mi caso no tuve la oportunidad de comenzar a ver cine en el colegio, los que sí pudieron sufren otra consecuencia de esta sociedad falta de educación cinematográfica, y es que ponemos a los chavales delante de una pantalla sin explicarles nada. Como leí en un comentario de un artículo al que más tarde haré referencia: “estamos creando una sociedad obsesionada con la búsqueda del espasmo, del estímulo constante, del zapping cultural”, y qué razón tenía… Ahora mismo, un niño o un chico que no ha recibido un mínimo de enseñanza sobre cine, reaccionaría a una secuencia de más de diez segundos de una película antigua con argumentos como, “qué lenta es la película”, “no pasa nada…”, “las películas en blanco y negro son muy aburridas”, etc.

En relación con este tema, me vienen a la mente unas declaraciones que hizo el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, allá por agosto de 2013 acusando la pérdida de espectadores los últimos años en el cine, no a la subida de precios, sino a la baja calidad de las películas españolas. Personalmente sí que achaco esa falta de espectadores a la subida desproporcionada de los precios del cine, pero no me quiero centrar en esa batalla que se sigue disputando (tanto a nivel nacional, como internacional), sino a una alusión que leí hace poco en una entrevista a Jaume Ripoll,  creador de Filmin, y que hablaba sobre este tema. En esta, a la vez que trataba la perdida de asistencia a los cines, planteó una posible causa que se ajusta más a este artículo, y es el desinterés de los espectadores, ya no por la calidad, sino por la falta de cultura cinematográfica en la sociedad española. De la entrevista, me quedo con la siguiente pregunta, que centró toda mi atención en este tema poco tratado.

Pregunta de la entrevista a Jaume Ripoll en Jot Down

Pregunta de la entrevista a Jaume Ripoll en Jot Down

A partir de ella, lo primero que recordé fueron las salas que existieron antaño en mi pueblo. Unas salas en las que la cartelera no superaba las tres películas, y obviamente, ninguna de ellas pertenecían a las obras de directores como Kubrick, Hitchcock o Coppola. Es posible que la tradición cinematográfica francesa a la que hace referencia el entrevistado se deba a la influencia de los hermanos Lumière con la invención del cinematógrafo, pero no me importa. Llegados a un punto en el que la sociedad está totalmente globalizada, los países deberían adquirir las mejores medidas de cada región. Por eso, España debería aplicarse el cuento, pero de una forma correcta. Aludo a esto, por un comentario cargado de razón que dejó al final de esta entrevista uno de los lectores.

“Yo tuve un par de años una hora de música y no me llevé nada de ella… También tuve, un par de años, una hora de ética y moral y el profesor hizo que esa asignatura me llegase muy lejos… No sólo importa que haya una clase, el temario tiene que estar bien construido y tener sentido, la asignatura necesita ser tenida en cuenta o estar bien considerada… y el profesor influye mucho en estas cosas”.

No estoy diciendo que desde niños, nos tengan que apabullar con grandes directores de la historia de cine como Hitchcock o Kubrick, a lo que me refiero es que esos niños que ya han entrado en la pubertad estén libres de prejuicios y de miedos a la hora de afrontar una película en blanco y negro, o más antigua, y llegar a disfrutarla sin que un sinfín de efectos especiales y pantallas cromadas, con una resolución Full HD o 4K inunden las pantallas. Es cierto, que una película con una gran resolución se disfruta mucho, pero si esa misma va acompañada de un guion flojo, de una mala interpretación o de una trama vacía, personalmente me quedó con las “aburridas en blanco y negro”.

Entonces, ¿por dónde pasa la solución? Ahí es donde Google, fiel e inseparable, me concedió acceso al Centro de Comunicación y Pedagogía. Una plataforma donde un grupo de docentes, periodistas y especialistas del sector, proponen una forma de educación cinematográfica para niños de primaria a través de actividades que se realizarían tras la visualización de películas, más antiguas, pero de temática más cercana a ellos.

Porque el cine puede desarrollar en los niños unas capacidades mentales diferentes a las desarrolladas con la lectura y/o la escritura. Es indiscutible que determinados tipos de información se transmiten mejor por la imagen en movimiento. No se trata de mostrar grandes producciones, ni de soltar discursos teóricos que no llevan a ninguna parte, pues como bien arrancamos el blog en palabras de Tarantino en respuesta a una entrevista: “No fui a ninguna escuela de cine, solo fui al cine”.

Anuncios

5 comentarios en “Cultura del cine en España: Porque el gusto hay que educarlo.

  1. Pingback: Hay más cine ahí fuera: La cinefilia española, el porno de Ed Wood y sobredosis de las mejores películas de terror - BATUZA

  2. Pingback: Hay más cine ahí fuera: La cinefilia española, el porno de Ed Wood y sobredosis de las mejores películas de terror - TodoCine

  3. Pingback: Hay más cine ahí fuera: La cinefilia española, el porno de Ed Wood y sobredosis de las mejores películas de terror | TodoMdP

  4. Pingback: Movimiento Urbano » Hay más cine ahí fuera: La cinefilia española, el porno de Ed Wood y sobredosis de las mejores películas de terror

  5. Pingback: El reparto de ‘The Reservoir Bloggers’ | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s