‘La vida es bella’ ¿Para qué decir más?

La vida es bella

Imaginad que la mayor de las tragedias griegas escritas por Sófocles– pongamos por ejemplo ‘Edipo Rey’ – estuviera protagonizada por Charles Chaplin y que tuviera una historia de amor digna de equipararse con la de ‘Jack’ y ‘Rose’  en ´Titanic’.  Además, imaginad que está ambientada en la cruda época de ‘La lista Schindler’ pero en otra localización diferente, pongamos por ejemplo en Italia. Al coctel le añadís una relación paterno-filial que ya le gustaría tener a los protagonistas de ‘Big Fish’ y unas pinceladas de creatividad a lo ‘Walter Mitty’. Por último,  a esta estrafalaria idea,  le sumáis una banda sonora que nada tiene que envidiar al neoromanticismo del maestro John Williams o a la mejor composición de Hans Zimmer. Et….Voilá! ya tenemos la combinación perfecta para hacer una película ganadora de más de 50 premios a nivel internacional: ‘La vida es bella’. 

Como diría el sociólogo alemán Herbert Marcuse: ‘El hombre es libre cuando la realidad pierde su seriedad’.  Una frase que plasma a la perfección el espíritu de la película dirigida por Roberto Benigni, pues el excéntrico cineasta italiano nos deslumbró con la mejor definición del concepto tragicomedia que yo haya visto.  El peso de conducir una situación tan dramática como la que viven Guido –  el protagonista de la película –  y su familia recae por completo en el humor, y eso, es algo admirable.  Tal como dijo Marcuse,  Benigni nos libera del gran cúmulo de tensión y congoja que supone estar internado en un campo de concentración a base de desternillantes carcajadas, puesto que la realidad pierde su seriedad desde el primer minuto de metraje.  Una realidad distinta para según que ojos, diferente para Guido y su esposa, Dora, respecto a la de Josué, su hijo.  Pero no adelantemos acontecimientos, como diría Jack ‘El destripador’ : ‘vayamos por partes’.

Año 1939, La Toscana, Italia.  La eclosión de la 2ª Guerra Mundial es inminente, en los albores del conflicto un joven extravagante   llamado Guido  llega al pequeño pueblo de Arezzo con la intención de abrir una librería.  Allí se enamora de Dora, la prometida de un fascista de buena posición llamado Ferruccio. Esta,  ‘víctima’ de una  tormenta de halagos, actos de locura, y varios ‘buenos días princesa’, decide romper su compromiso con Ferruccio y casarse con el joven judío Guido, con el que tendrá un hijo llamado Josué. Tras el estallido de la guerra los tres son llevados a un campo de concentración, en dónde Guido intentará hacer creer a su hijo que todo forma parte de un juego para evitar que Josué se dé cuenta del horror en el que están inmersos.

la-vida-es-bella-2

La película es una oda a la fantasía y un homenaje a los cuentos de hadas, desde ‘la conquista de Dora’ pasando por su estancia en el campo de concentración, hasta – el que probablemente sea- el final más bonito y lacrimógeno de la historia del cine.  Pero como ya he dicho: vayamos por partes.

1ª parte: Guido, a pesar de no ser el prototipo de príncipe azul, ha levantado más suspiros de ‘princesa’ que Brad Pitt en ‘Troya’ o  Di Caprio en ‘Romeo y Julieta’, y no tiene  nada que ver con una actitud galante a lo Richard Gere en ‘Pretty Woman’ – obra de culto para los sofás, los Kleenex y  helados de chocolate – o con un cuerpo esculpido a lo Christian Bale haciendo de Batman, no. Guido se  erige como el paladín del detallismo, la psicología positiva y el enaltecimiento de la figura femenina. A él no le hace falta una cara bonita y unos musculosos bíceps para enamorar a Dora, le basta con ser constante, cuidar cada detalle, y demostrar que haría lo que fuera por ella. Y es que ‘el amor es la mayor locura a no ser que se ame con locura’, como diría un famoso rapero alicantino.  ¿Quién no se emocionó con la escena en que Guido usa el sistema de altavoces del campo para dedicarle a su amada una canción con un ‘buenos días princesa’ adjunto? Esto va dirigido a las mujeres: si tras ver esta película, vuestro concepto de ‘principe azul’ – el que tanto han arraigado películas como ‘Blancanieves’ o ‘La cenicienta’ no cambia, deberías replantearos vuestros valores románticos. Esto va dirigido a los hombres: si tras ver esta película seguís preocupados porque vuestros abdominales no se asemejan a los de Leonidas,  en vez de intentar preocuparos por hacer reír a aquella a la que intentáis impresionar con vuestros músculos, deberías replantearos lo que vale vuestro intelecto.

2ª parte:  Guido, supone una seria amenaza  para el ideario de un régimen totalitario – y no es porque sea judío – pues su originalidad  y creatividad van en contra de la uniformidad promovida por el fascismo.  Su irreverencia ante las normas establecidas y su actitud  contraria a  la ‘rectitud’ de las gentes de Arezzo  le proclaman como el enemigo público número uno de la sociedad fascista  italiana de la época. Una vez en el campo de concentración, Guido altera la realidad a su antojo para hacer creer a su hijo – en un derroche de imaginación y fantasía- que están participando en un juego, en el que el ganador saldrá a lomos de un tanque.  Dicho juego supone el mayor escudo, tanto del padre como del hijo, frente a la opresión fascista.  Una obra de arte que apela al sentimiento más primario de todos – después del sentimiento de odio hacia ‘El ataque de los clones’, claro está – , el amor entre un progenitor y su vástago.

000141

3ª parte: Intentaré describir el final sin hacer spoilers,  aunque me sobran ganas de poder contaros al milímetro como es ese cierre magistral de película. Se me eriza el vello cada vez que recuerdo  el desfile de la  oca del personaje de Benigni ante la atónita mirada de su hijo escondido en una caja. Se me pone la piel de gallina al recordar el reencuentro de Josué y Dora.  La imagen de aquel tanque aliado, y le humedad de una lagrima resbalándome por las mejillas.

La vida con humor puede ser muy bella, y con Roberto Benigni aún más.

Anuncios

Un comentario en “‘La vida es bella’ ¿Para qué decir más?

  1. Pingback: “Un día perfecto”, la risa desde lo impensable | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s