Cuñados y ‘1984’

big brother.jpg

El cuñadismo cotiza al alza. Sobre los hombros de esa mítica y entrañable figura, la magia de Internet y el cachondeo popular han elaborado uno de los memes de andar por casa más graciosos de los últimos años. ¿Y quién es este?. El cuñado no es fácil de describir, pero sí de identificar. Aquel que tira de los tópicos más trillados para amenizar las sobremesas de las comidas familiares y de amigos y hablar de todo sin saber de nada. El año pasado fue virólogo del ébola, y por supuesto vio años antes el fraude que era la gripe aviar. Hace una semana se destapó como experto en relaciones políticas internacionales tras los atentados de París, y durante el clásico del sábado te sorprendió al revelarse un magnífico entrenador de fútbol. Es progresista, pero ve en Podemos claros vestigios del comunismo que, según sus fuentes, mató a más de 100.000 millones de personas, por lo que votará a Rivera en las próximas elecciones, que es un tío que habla inglés. ¿Quién no ha distinguido ya a uno o varios conocidos?

Los cuñados se distinguen, asimismo, por un amplísimo abanico de frases prefabricadas, ideadas ex profeso para que suenen lapidarias en el momento oportuno. Como reza el título de este post, yo venía a hablar de la obra 1984, la celebérrima novela de Orwell, su adaptación al cine y una de las frases más características de los míticos cuñados: “Pues me gustó más el libro“. Un libro que debería estar en la biblioteca de todo cuñado que se precie, por las numerosas conexiones que la Oceanía de 1984 y cualquier país moderno tienen, y que es su deber denunciar ante el mundo.

A pesar de la seguridad que inhiere a todas sus afirmaciones, el cuñado no ha leído el libro, por supuesto. La frase, como él mismo, es pura fachada, un tópico. Pero como tal, sí que podría guardar algo de razón, a pesar de no tener ni idea: 1984 es una de las novelas más laureadas del siglo XX y de toda la historia de la literatura inglesa. Trasladar, pues, todo lo que transmite la obra cumbre de Orwell a un film de hora y media sería prácticamente imposible, y el film resultante necesariamente peor. A la par que poco interesante. Porque 1984 es el manual de la perfecta dictadura, pero la historia tras ella en absoluto se disfruta, en el sentido corriente del verbo. Uno espera un final feliz de novela, con Winston, el protagonista, como líder de una revolución contra el régimen de Oceanía. Nada más lejos de la realidad. La dictadura del Gran Hermano y el Partido se destapa como completamente inexpugnable, contra la que es imposible intentar un mínimo asomo de revuelta, y que se perpetuará en el poder para siempre. Y el lector asiste, impotente, a la reducción a la nada de su protagonista. Una auténtica putada.

1984-john-hurt

Winston (John Hurt): “Querido diario…” – Fuente: cordopolis.es

Es muy difícil adaptar novelas a la pequeña o a la gran pantalla, y los casos en que los lectores han quedado satisfechos con el traslado se podrían contar con los dedos de una mano. Curiosamente, corresponden a algunas de las mejores películas de la historia (la trilogía de El Señor de los Anillos, El resplandor, Blade Runner, El padrino…). Los libros detrás de estos filmes tenían en común una gran historia detrás, y además tuvieron la suerte de ser adaptados por excelentes directores que consiguieron plasmar de forma magnífica universos tan profundos como el de las obras de Tolkien. Ninguna de estas circunstancias la pudo disfrutar la adaptación de 1984. Dirigida por un novato Michael Radford (Un plan brillante) en el año, sí, de 1984, tenía ante sí la ardua tarea de plasmar en pantalla uno de los mejores ensayos de crítica política de la literatura contemporánea.

Sin embargo, Radford dio con el enfoque adecuado, y consiguió adaptar la obra de la mejor forma posible, de modo que transmitía en el espectador la idea de Orwell al escribir el libro. Para ello, acentuó en su trabajo dos aspectos, en los que concentró la carga del film: la ambientación y el triángulo de protagonistas. Radford cargó Londres de marrón, gris y negro para trasladarlo al universo de 1984. Los tonos industriales, una neblina persistente y los artilugios de control del Partido -la telepantalla, los autogiros…- hicieron sumergirse al espectador en la Oceanía que habían imaginado. El tratamiento de los tres personajes fue el otro punto fuerte, desde el casting hasta su propia interpretación. John Hurt, un eterno secundario de lujo, fue el elegido para encarnar a un muy creíble Winston Smith, el protagonista aplastado por el Partido -años después, Hurt se tomaría su particular revancha con los totalitarismos siendo él mismo un ‘Gran Hermano’: Adam Sutler, el dictador de V de Vendetta (2005)-. Suzanna Hamilton, que tuvo en esta película el papel más importante de su carrera, fue la extrañamente atractiva Julia, amante de Winston y una pequeña luz en la penumbra del film. Y sería el difunto Richard Burton (La túnica sagrada), en su última película, el encargado de dar vida al cabrón de O’Brien y, con él, a la historia en sí.

1984_180pyxurz

O’Brien (Richard Burton), o cómo manipular al último hombre libre – Fuente: pyxurz.blogspot.com

Mentiría si dijera que el pobre Winston fue mi personaje favorito de 1984. No. A pesar de ser el protagonista, y el último vestigio de una mente libre en toda Oceanía, no era mi preferido. Fue el cabrón de O’Brien, la cara más visceral, malvada y convincente del Partido, quien se quedó grabado a fuego en mi memoria. Y Burton, en su último papel, consiguió con O’Brien redondear una adaptación que ya era buena mediante la personificación de prácticamente todo lo que el Partido representaba: “No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil”. Desgarrador su duelo final con Winston, casi tanto para el espectador como para el prisionero.

Así que, y pido disculpas por el ejercicio de cuñadismo, diré que sí, el libro es mejor que la película. Pero la película no desmerece en absoluto el libro, y consigue, mediante el enfoque correcto, ofrecer el mejor de los resultados posibles. Lo cual es muchísimo decir ante una de las grandes novelas de la historia. Su lectura, así como el posterior visionado del film, debería ser una asignatura obligatoria para el ciudadano contemporáneo. Para poder debatir con su querido familiar, más que nada.

Anuncios

Un comentario en “Cuñados y ‘1984’

  1. Pingback: Bueno, el cómic es mejor | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s