Como elegir a un hijo

Pixar

Hablar de Pixar es hablar de magia, de emocionarse sin pudor mientras se revive la infancia, de fantásticas historias y de personajes simplemente inolvidables. Hablar de Pixar es aprender a cocinar con el cocinero más pequeño de París, buscar a nuestro hijo hasta la segunda dirección más famosa del mundo -solo por detrás del 742 de Evergreen Terrace-, rescatar gamusinos con un boy scout y un viejo abuelo enamorado y llorar al ver a Andy partir para siempre hacia el mundo adulto.

A nivel cinematográfico, las películas de la empresa que fundó Steve Jobs allá por 1986 están simplemente a otro nivel. Hasta la llegada de Cars 2, el estudio californiano parecía incapaz de ofrecer algo que no fuera excelente. Habría que agradecer, incluso, que demostraran entonces que son también humanos. Pero dejemos de lado esas pequeñas  manchas en el currículum y centrémonos en la brillantez del resto. Con motivo del estreno esta última semana de The Good Dinosaur (Peter Sohn), el último trabajo de la productora, en The Reservoir Bloggers hemos querido dejar asomar un poco a nuestro niño interior y contar cuál ha sido nuestra obra de Pixar preferida. Algo tremendamente difícil, por supuesto. El resultado, aquí abajo.

Toy Story, o cómo marcar a un niño’, por Adrian Gisbert

b6df80654b1c60c98d10edf49666ce4b

Admito que mi punto de vista no es muy imparcial cuando hablo de la película que fue el hilo de mi infancia. Pero, si me permiten el ejercicio de hipsterismo, creo que acierto al decir que esta vez la primera sí fue la mejor. Quizá las que han venido después han sido más redondas, fruto de las innovaciones técnicas y la madurez de un estudio que por 1995, cuando se estrenó Toy Story, empezaba en esto de los largometrajes. Sin embargo, fue la que trajo una nueva forma de hacer las cosas, la primera que buscó agradar a niños y adultos y se adaptó para ello de forma magnífica: con mensajes adaptados para ambos. El primer largo de Pixar, como recordábamos el pasado martes, logró que tanto jóvenes como los que no lo son tanto disfrutaran, juntos, de una misma película.

Porque fue la que nos hizo mirar de reojo cada vez que abandonábamos nuestra habitación, por si algo se movía. Porque reconcilió a toda una generación con sus juguetes, la última antes de que la fiebre videojueguil infectara a los niños de todo el mundo y sustituyeran sus Playmobils por Game Boys. La historia habla de cómo Woody, el vaquero preferido de Andy, asume la llegada de un nuevo sheriff a la ciudad. El nuevo juguete, Buzz Lightyear, un flipado astronauta lleno de voces y luces de colores, se gana enseguida al entorno de Woody, que ve cómo sus antiguos amigos y el propio Andy lo dejan completamente de lado. Este choque entre lo viejo y lo nuevo era también una perfecta advertencia de lo que venía: un enorme cambio en cómo entendían los niños la diversión.

Sin embargo, al menos en la película pasado y futuro se daban finalmente la mano, y al ritmo de ‘Hay un amigo en mí‘ formaban uno de los mejores bromances de la historia de cine. No me acuerdo de la primera vez que vi Toy Story, pero sí me acordaré de la primera vez que la vea con mis hijos. Porque, como Cien años de soledad, como el Guernica, como Hamlet, hay cosas que se tienen que enseñar.

‘Con Del revés, todos acabamos contentos’, por Lucas Calabria

InsideOut

Hacer fácil lo difícil sin que parezca simple es uno de los retos más complicados a los que se puede enfrentar cualquiera con un trabajo medianamente creativo. Pixar tiene claro que para que sus películas abarquen el mayor número de espectadores posibles necesitan cumplir esa premisa a la perfección. ¡Y vaya si lo hacen! Parece que no pasen los años para la compañía cinematográfica; y es que, como comentaba el señor Naranja en su artículo hace unos días, estos no son nuevos por aquí. La empresa no parece notar el desgaste, y veinte años más tarde trajo el que, si no el mejor, es uno de los mejores largometrajes que han sacado desde Toy Story. Sí señores, estoy hablando de Del revés. Pixar consigue transmitir más emociones en el espectador con esta supuesta película para niños que el noventa y nueve por ciento de las producciones actuales.

Se trata de un largometraje muy ligero para ver con quien quieras –novia/o, amigos, familia…–, pero del que se extraen infinitas lecturas. Ahí reside su verdadero mérito: hace fácil lo difícil, pero para nada es simple. Pocas películas han conseguido que críticos de todo el mundo se pongan de acuerdo de esta forma. No me extenderé mucho más, para eso el señor Marrón hizo una excelente crítica hace unos días. Simplemente diré: ¿Es esta la mejor película de Pixar? Para mí, sí, junto a cualquiera de Toy Story, que tiene un plus de nostalgia importante. Este es uno de esos filmes que, aunque pase el tiempo, recordarás con una sonrisa y pondrás en tu casa cada vez que lo emitan. Así que si queréis un batiburrillo de emociones en vuestra mente y sois de esa rara especie que aún no lo ha hecho, corred a ver Del revés. Es uno de los pocos casos en los que tengo la certeza de que no os arrepentiréis.

The Good Dinosaur no se enfrenta al reto de hacer olvidar la obra anterior, pero sí de seguir plasmando esa alegría que Pixar nos viene brindando desde hace muchos años. Veremos si lo consigue.

‘La vida es diferente, con asustar ya no basta’, por Jorge Gil

"MONSTERS, INC. 3D" ©2012 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

“MONSTERS, INC. 3D” ©2012 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

Encender las luces. Llegar hasta la puerta. Apagar la luz. Correr como si no hubiera un mañana. Meterte debajo de la sábana. Decir a tus padres que miren debajo de la cama y dentro del armario. Esa era nuestra rutina nocturna cuando eramos pequeños. ¿La causa? Monstruos.

Según la RAE, un monstruo es un “ser fantástico que causa espanto”. Todos estábamos de acuerdo con esta definición hasta que apareció Pixar y en 2001 lo cambio todo. ¿Por qué mostrarnos a estos seres desde el mundo de los humanos y no a los humanos desde el punto de los monstruos? Esa es la pregunta que se hizo Pete Docter y la cual desarrolló de una manera fantástica.

Una de las relaciones más emotivas que se han mostrado en la gran pantalla, en la que son partícipes dos habitantes de Monstruópolis y una niña pequeña que fue capaz de burlar la seguridad de la Fábrica de Sustos. Sulley (Gatito) y Boo nos mostraron que hay que dejar de tener miedo a lo desconocido. Una idea que se representa impecablemente de forma evolutiva en el personaje con el que todos reímos aquel año, Mike Wazowsky. Sin embargo, los monstruos se enfrentan a un gran problema energético en el que los gritos de los niños son la materia prima para hacer funcionar la ciudad. Porque, al igual que se ha demostrado con el paso del tiempo, la niñez ha cambiado, la inocencia cada vez se pierde antes y los niños no gritan como antes.

Como solución, el director plantea la siguiente cuestión. El miedo se supera con el paso de los años, pero las risas duran siempre. No importa qué edad tengamos, porque siempre reiremos con un chiste malo, con un golpe tonto o con una mueca rara. Las risas son energía. El humor es energía, y por tanto, la solución.

‘Love Wall-E’, por Éric Úbeda

Crack

Muchos dirán que Love Actually, El diario de Noa o Nothing Hill son las mejores películas de amor de la historia. Esa gente no ha visto Wall-e.

Esta cinta cuenta la historia de un robot solitario y con síndrome de Diogenes que se encarga de purificar un mundo postapocalíptico que está patas arriba, pero que conserva la esperanza de renacer. Wall-e lleva una vida monótona y triste hasta que aparece Eva, un robot ultra moderno que tiene la función de encontrar vida y recolonizar la Tierra.

Una versión actualizada de La Bella y la Bestia sin diálogos, sin malos gestos y con el amor romántico como principal protagonista. La película muestra una idea que aparentemente no tiene ninguna complejidad, pero la ejecuta con gran esplendor. Una cinta cargada de emotividad que te coacciona para que empatices con el protagonista.

Además, la carga didáctica de la película, que lanza tres moralejas (el peligro de la contaminación, de lo enganchados que estamos a la tecnología y una crítica al consumismo desmedido) es demoledora. Una crítica que entra a través del humor absurdo y paródico que caracteriza a Pixar  y la emotividad que te deja con la lágrima en el ojo.

Pero, sin duda alguna, el principio de  esta grandísima obra es lo mejor de la película –y probablemente el mejor material que ha hecho Pixar hasta la fecha (junto con el principio de UP)-. 45 minutos de cine mudo, amor por los animales (una cucaracha) y tributos a otras obras de cine (como a Hello, Dolly). Otro gran tributo de Wall-e  al cine es el  que le hace a 2001:Una odisea del espacio y al gran maestro Kubrick.

En definitiva, la historia de este entrañable robot es otra prueba más de Pixar de que el cine que hace va casi más dedicado a un sector adulto que para los  niños. Animación con  moraleja, emotividad y humor. ¿Qué más se puede pedir?

walle1

‘Todo queda en familia’, por Jorge Terol, firma invitada

increibles

Difícil elegir una película de entre las 15 que he visto de Pixar hasta la fecha (no he tenido la oportunidad de ver The Good Dinosaur todavía), pero quizás porque es la que más he visto, porque me encantan las historias de superhéroes o porque es la que más recientemente he visto, me decanto por The Incredibles (2004).

Pero este film de Brad Bird (director de Tomorrowland, Misión Imposible: protocolo fantasma o Ratatouille, y desarrollador de Los Simpsons en sus inicios) no es una simple historia de superhéroes, como todas las películas de este estudio, dentro de un envoltorio de risas, acción y una animación siempre puntera, existe un mensaje que sabe llegar al público y hace de esta una película tanto para los pequeños como para los más grandes.

Y centraré las líneas que me han cedido (muy amablemente) los Reservoir Bloggers en los dos mensajes/reflexiones que extraigo yo de la película. El primero, empieza a entreverse desde los compases iniciales, Mr. Increíble, el superhéroe sobre el que gira el argumento, comete una serie de errores provocados por un joven fan (Incrediboy) que llevan a los superhéroes a dejar sus días de justicieros por una vida normal. Y sobre estos sucesos pesa una frase repetida por nuestro superhéroe “Yo trabajo solo”. Esta premisa le acompaña toda la película hasta que se da cuenta que, sin la ayuda de su familia no puede derrotar al malvado Síndrome. En otras palabras, no hagas la lucha por tu cuenta, trabaja en equipo y apóyate en tus seres queridos.

El otro mensaje que me gustaría resaltar es un poco más sutil. Bob y Helen Parr (Mr. Increible y Elastigirl) tienen una discusión sobre su hijo Dash, que tiene supervelocidad. El niño quiere competir en atletismo pero su madre no se lo permite porque los demás niños no tienen estos poderes, por el contrario su padre le anima a disfrutar al máximo de sus habilidades. En nuestra sociedad vemos cierto conformismo a ser mediocres, se nos engaña diciendo que todos somos especiales y cuando alguien lo es de verdad hay cierta tendencia a discriminarlo, a cortar las hierbas que sobresalen por encima de las demás. Pero como dice el Propio Dash “Decir que todo el mundo es especial es otra manera de decir que nadie lo es”. Es decir, si eres bueno en algo, no te escondas. Ser mejor que los demás es motivo de orgullo, no de vergüenza.

Anuncios

Un comentario en “Como elegir a un hijo

  1. Pingback: ‘El show de Truman’ y la tele de hoy en día | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s