Una oda a lo absurdo

leslie nielsen

La RAE define humorismo -palabro al que nos remite si buscamos humor, concepto que los catedráticos del español asocian al estado de ánimo- como un ” Modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”. Sin embargo, otros separan humor y humorismo, y definen este último como una vertiente light del humor que no reúne a todos los tipos. El término, de todos modos, es muy ambiguo y de definición abierta, y no hay consenso en el mundo científico y filólogo sobre cómo explicarlo. Respecto al sano ejercicio de la risa, algunos expertos han afirmado que nació como una respuesta del organismo a situaciones de alivio, para más tarde derivar en un hábito social, un medio para liberar tensiones y energías reprimidas. Hoy día se dice, en síntesis, que nos produce risa aquello que choca con lo que esperamos. Es decir, toda situación que desemboque en un final que “no es el que tocaba”:

-Mi novia murió haciendo publicidad de pescados del norte en conserva.

-¿Bonito?

-No, fue horrible.

Se ha reído. No disimule. ¿Por qué? El viudo, llamémosle Frank, obviamente no ha entendido a qué se refería con lo de bonito. Y esta equivocación, que no se esperaba en ningún caso, provoca el humor. Otro ejemplo:

-Me pregunto qué buscaría el sospechoso en el barrio chino. 

-¿Sexo, Frank?

-Ahora no, gracias.

Otra vez, nuestro amigo Frank ha confundido la inocente respuesta de su interlocutora con una propuesta indecente. Y otra vez el espectador se ríe de ello. Esta situación, como la anterior, están sacadas de la misma película, Agárralo como puedas. Y Frank, nuestro estúpido pero simpático protagonista, era encarnado por el gran Leslie Nielsen, el actor de lo absurdo por excelencia del que el 28 de noviembre se cumplía el quinto aniversario de su muerte. Un día triste para el humor, pues nos dejaba un actor que quizá no fuera el mejor en su profesión, pero conseguía, con una simple expresión facial, provocar el descojone de cualquiera.

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La caricatura hecha persona – Fuente: lavoz.com.ar

Es muy complicado, más en un concepto tan ambiguo, que el populacho se ponga de acuerdo. Habrá quien considere a los Monty Python unos genios, como también quien los crea burdos y zafios. Uno puede despollarse con Como conocí a vuestra madre o Friends, como también no pillar ni una de Manhattan. La figura de Leslie Nielsen, en concreto, se asocia a la vertiente más absurda del humor cinematográfico. Plane! o The Naked Gun serían el germen de lo que después ha derivado en lo escatológico de American Pie o la tontería de Scary Movie. No estamos hablando, como buenamente verán, de películas carne de Oscar, pero quien no se haya reído con alguna de estas -y son identificables porque suelen presumir de ello- es, con todos los respetos, un amargado de la vida. O un pseudo crítico con aspiraciones de cultureta profesional. Un cuñado, en definitiva.

El humor absurdo es confundido frecuentemente con otro tipo de humor. Este es el terreno en el que uno puede entrar si se insufla el aire de líder intelectual y pone a parir a todo un Rowan Atkinson. No es lo mismo Scary Movie 5 que Los caballeros de la mesa cuadrada, pero se puede caer en la equivocación de meterlos en el mismo saco. No hay más que ver ambas películas para hacerse a la idea correcta. Mientras la primera opta por los chistes de pedos y tira de topicazos del momento como el quemadísimo ‘Ola ke ase’ -qué tiempos más oscuros-, los Monty Python se pusieron a discutir sobre golondrinas y cocos y crearon al primer anarquista moderno en la figura de un campesino medieval analfabeto. Decíamos que lo inesperado es lo que produce humor, y cuando uno tira de tópicos esta sorpresa desaparece. A Leslie Nielsen uno podría meterlo en el este grupo, pero fue el rostro visible del comienzo del cine paródico, a partir del cual ha nacido todo lo demás, tanto lo bueno (la primera de Scary Movie) como lo malo (no sé, Disaster Movie), y como tal merece una consideración mayor. Y no podían tirar de tópicos de la parodia, simplemente porque fueron los primeros en hacerla.

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“¿Heroína? Eso será más complicado, tardaré unos días…” – Fuente: identi.li

Con Aterriza como puedas el cine de sátira tontuna llegó a las pantallas de todo el mundo, allá por 1980. Al igual que Cervantes y el Quijote cuatrocientos años antes con las novelas de caballerías, Jim Abrahams y David Zucker aprovecharon el tirón de las películas de catástrofes para darles la vuelta y parodiarla hasta quitarles todo asomo de desastre.  No pretendo comparar a nivel cualitativo las dos parodias: el Quijote es por supuesto infinitamente mejor que Aterriza como puedas. Pero qué quieren que diga, yo me reí más con cualquier gag de la película que con la mejor página del Quijote.

Lo absurdo, bien propuesto, es un humor perfectamente válido y, de hecho, uno de los más graciosos. Y de entre la gama de variantes que tenemos al alcance, Leslie Nielsen en Agárralo como puedas y Aterriza como puedas es uno de los mejores. Quizá nunca se le considere en el Olimpo del humor, pero quien vea sus películas y sepa desmarcarse de la corriente cuñadista de opinión, encontrará uno de los ratos más descojonantes de su vida. Basta con relajarse y disfrutar del viaje. Como dirían en la película, “no hay ninguna razón para alarmarse, y esperamos que disfruten del vuelo. Por cierto, ¿hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?”.

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