‘Sinsajo: Parte 2’: Oscuro y reflexivo final de la saga

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‘Sinsajo: Parte II’ – Fuente: Miramos Series

Las adaptaciones al cine de la trilogía de novelas de Los Juegos del hambre, de Suzanne Collins, se cierran con esta cuarta entrega, más parecida a la tercera que a las dos primeras. Personalmente, al haber leído tanto En Llamas como Sinsajo, ya sabía por dónde irían los tiros. Eso sí, debo advertir a los que no hayáis leído las novelas y estéis pensando en ir a ver Sinsajo: Parte 2 que la acción deja paso, una vez más, al mensaje político y a los claroscuros que puede tener la formación de una revolución.

En este aspecto, cabe destacar cómo ha sabido Suzanne Collins atraer a un gran número de jóvenes lectores y más adelante espectadores adolescentes a su saga con los fantasiosos Juegos del Hambre para colarles por toda la cara una reflexión política e incluso histórica (sobre el avance de muchas revoluciones y su progresiva transformación) que sobrepasa a la acción. En resumen, decantándose por intentar hacer salir a los espectadores del cine con incertidumbre en vez de con el subidón de adrenalina.

Todos los que al acabar de ver En Llamas  compartisteis la frase “Recuerda quién es el enemigo” no vengáis ahora con “Jo, qué peli más aburrida”, porque así demostráis que no os interesaba el mensaje político que se escondía detrás, sino solo la acción y muerte a raudales. Hablando del tema, me sorprende mucho la cantidad de críticos que han salido del cine decepcionados con la falta de dinamismo y de ritmo de la película. Es cierto que en ese aspecto no está a la altura de las dos primeras quitando alguna escena en concreto, pero lo único que se ha hecho es plasmar el mensaje que querían reflejar las novelas. La primera nos introduce todo este mundo dividido en dos categorías, la segunda el inicio de una revolución a la que no le faltan motivos y convicciones y la tercera es la más oscura, refleja el horror de la guerra para ambos bandos, la importancia de la propaganda en tiempos bélicos y las ansias de poder desmedidas de los dirigentes de los dos frentes. No más espectáculo fácil. ¿Queríais guerra? Pues así es una guerra, ni más ni menos.

A pesar de esto, debo admitir que, al igual que con Harry Potter, se cometió un error al dividir la última parte en dos películas (todo sea por la pasta y recaudar más). Además, esta vez a los productores no les ha salido tan redonda la jugada. Harry Potter, tras seis películas, ya traía consigo una gran base de fans que estaban dispuestos a pasar por una insulsa séptima película para conocer más adelante el esperado final. En el caso de Los Juegos del Hambre, la primera tuvo buena acogida, la segunda elevó muchísimo el ‘hype’ y la tercera lo desinfló por completo, haciendo que al espectador ya le dé un poco igual el final de la historia. Particularmente, yo sí noté en su día la gran expectación que generó el estreno de la tercera entrega y, a pesar de que intenté rebajar por todos los medios las expectativas de mis amigos porque ya conocía la historia, no conseguí que se hiciesen a la idea de lo que les esperaba. Y ahora, que es cuando esa expectación está justificada al tratarse de la última entrega y el nivel de acción se eleva con el asalto al Capitolio, parece que la desilusión de las masas del año pasado aún persiste.

Por lo tanto, mi recomendación es no perderse esta última entrega si ya habíais visto las anteriores. No acudir al cine con la intención de que te desborden las escenas de acción, sino hacerlo con una actitud de análisis, ya que en esta película, más que en las anteriores, podemos extraer conclusiones más profundas sobre cómo es la guerra más allá de ideologías y bandos. Sobre este terreno tengo que andar con pies de plomo

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Katniss, Gale y compañía en el asalto al Capitolio – Fuente: afr.com

para no desvelaros nada sobre el final, así que acudid vosotros mismos e interpretad lo que habéis visto. A mí este final de saga no me ha decepcionado en absoluto. Es cierto que en la película te mastican mucho más unas conclusiones que en el libro tienes que extraer por ti mismo, todo sea con el fin de que el mensaje quede bien claro. Sin embargo, plasman notablemente la idea que la novela quiere transmitir, elemento para mí crucial tratándose de una adaptación. Y si además puedes darte el gustazo de ver a Jennifer Lawrence en pantalla, pues mejor me lo pones todavía.

Y a partir de aquí comentaré aspectos de la película en sí, así que los que aun no la hayáis visto o no os hayáis leído el libro, no sigáis leyendo. De todas formas, cuando ya veáis la peli os invito a entrar otra vez para leer lo que viene a continuación, que además así doblo las visitas. [ALERTA SPOILER]

Con lo de que te mastican mucho más el contenido que en el libro me refiero por ejemplo a una de las escenas cumbre de la saga: la supuesta ejecución de Snow. En los libros la personalidad maligna de la presidenta Coin no es tan visible como en esta última entrega, por lo tanto el hecho de que Katniss mate a la presidenta “interina” es muy inesperado. En el cine, en cambio, pretenden meter demasiada tensión en ese momento y los propios planos con Coin detrás de Snow ya te indican lo que va a pasar. Muy mal por parte del director Francis Lawrence por no saber jugar correctamente esta baza y descafeinar progresivamente durante todo el largometraje esta posible sorpresa.

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Katniss Everdeen preparada para la ejecución – Fuente: ew.com

También le daría un insuficiente por no saber dotar a los personajes secundarios como Finnick de una personalidad definida. La muerte del propio Finnick es uno de los momentos para mí más tristes en las novelas. En la gran pantalla también lo han recreado muy bien, pero la reacción del público a esta muerte es casi inexistente debido a que no se habían familiarizado previamente con el personaje.

Pero no todo son suspensos para el director. Tenía muchas ganas de ver cómo traspasarían la frenética persecución de las alcantarillas al cine y creo que no puedo estar más satisfecho. Saben crear la tensión necesaria antes del acontecimiento y dotan a las alcantarillas de una oscuridad tenebrosa. Los mutos dan el pego y son tan agresivos y sanguinarios como en el libro. Aun así me planteo una duda: ¿No sería mejor para el Capitolio dejarse de tantos monstruos y sustancias raras para frenar a los intrusos y que el dinero que se ahorrasen en esto lo invirtiesen en más soldados de campo que vigilen las calles? No sé si es peor su estrafalario estilismo o su estrategia de combate.

Respecto al romance de la saga, en la película no se deja del todo claro por qué Katniss decide quedarse con Peeta y no con Gale. La clave está en un diálogo que mantienen estos dos contendientes en el sótano de la mujer-tigre extraña.
Gale le dice a Peeta que Katniss se quedará con “el que necesite para sobrevivir”, y así es. Después de una salvaje guerra con pérdidas importantísimas para Katniss como la de su hermana Prim, necesita un  acompañante mucho más cálido y tierno que le ayude a soportar el dolor y a cicatrizar heridas. Gale tiene un carácter mucho más parecido a ella: duro y frío, que posiblemente no ayudase a rebajar el dolor de ‘la chica en llamas’.

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-¿Real o no? – Real – Fuente: Discovermagazine

Para finalizar, quisiera exponer algunas de las moralejas políticas que se extraen de esta saga, aspecto que me parece lo más interesante de la entrega que clausura la aventura en los cines. En primer lugar, la guerra no es lugar para blandos, ni hay cabida para la justicia. Aunque los rebeldes tienen una causa justificable, no dudan a la hora de aniquilar a quien se interponga en su camino, sea justo o no. En tiempos convulsos, el instinto de supervivencia se antepone a la ideología. La imagen de Katniss se explota hasta límites insospechados como aliento de las tropas rebeldes, tanto viva, como supuestamente muerta. Así se refleja la importancia de la propaganda en la guerra. Aunque el momento cumbre en cuanto a la utilización de la propaganda llega en el cruel bombardeo orquestado por Coin, quien hace creer que era cosa del Capitolio. Ese es el momento exacto en el que gana la guerra, a base de engañar a la población manipulando la realidad a su antojo.

Ya que entramos con Coin, cabe resaltar que refleja perfectamente un personaje que se ha repetido varias veces a lo largo de la historia. Una política aprovechada que se nutre de una revolución necesaria para acomodarse en el poder y no soltarlo a pesar de las promesas de democracia. Salvando las distancias, podría recordar a Stalin y el comunismo. Quizás aquí me esté mojando demasiado, no me lo tengáis demasiado en cuenta. Lo que sí que no admite dudas es cómo las ansias de poder de individuos llamados a encabezar la sociedad pueden acabar perjudicando a quienes tenían que proteger.

Y por encima de todo esto, se alza un claro mensaje antibelicista. Aunque la guerra sea justa y necesaria, los que la han vivido no la recordarán con especial orgullo. Habrán sufrido heridas y traumas irreparables que la propia victoria no podrá curar ni en cien años, como nuestra querida Katniss Everdeen.

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