Mejores discursos de la historia del cine

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Estamos en plena campaña electoral. Es momento de captar los votos de la gente indecisa mediante campañas de saneamiento de imagen agresivas, alabanzas de los medios de comunicación y discursos que alienten a las masas. Precisamente este último es el método más empleado por los políticos. Todos los líderes  de los grandes partidos se reparten últimamente entre mitins, platós de televisión y programas de radio para intentar convencer, mediante sus palabras y gestos, a aquellos que no tienen claro a quién votar. Porque, para discursos, colores. 

¿Qué mejor manera hay de convencer a alguien para que haga algo que con un buen discurso que apele a las emociones del receptor, que le haga emocionarse o encabronarse y que le motive para que pueda cumplir mejor su propósito?

Esto es algo que también ha sabido reproducir a la perfección el mundo del cine. Estos son los mejores discursos motivadores,  las mejores arengas de tropas, o los monólogos más emotivos de la historia del cine según mi criterio.

Blade Runner

La frase: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”

Un robot dándole a un humano una lección de humanismo, empatía y sentimientos. Censurando la frivolidad de la raza humana para retirar o eliminar todo aquello que ya no les es útil, como si fuesen los dueños de todo y de todos. El discurso que lanza Roy Batty es muy fuerte y contundente. Y hace reflexionar al receptor sobre el efímero paso del tiempo.

Cadena perpetua

La frase: “Todo se reduce a una simple elección, ¿empeñarse en vivir o empeñarse en morir?”

¿Cómo caminar hacia delante cuando todo está perdido? ¿Qué hacer para resistir en prisión sin caer en brazos de la desesperación y el pesimismo? La respuesta es tener un objetivo muy claro. Un faro de luz que alumbre la oscuridad. Un Zihuatanejo al que acudir y empezar a disfrutar de la vida cuando todo lo malo haya acabado. Después de todo, no hay mal que cien años dure

Pulp Fiction

La frase: “El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos”.

Primera regla. No cabrear a Samuel L. Jackson. Segunda regla: No cabrear a Samuel L. Jackson justo antes de retirarse. Si bien, esto no es un monólogo estrictamente, pues la escena se basa en un diálogo. Y su discurso tiene derechos de autor, ya que es un pasaje de la biblia. Pero, joder, seguro que ningún cura en toda la historia habrá leído esas palabras con tanta autoridad. No es simplemente un rollo que se le cuenta a un hijo de puta antes de pegarle un tiro. Son una manera brillante de ejecutar a alguien. Un mensaje.

Gladiator

La frase: “Y alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la otra”.

Cierto es que el principio de la película tiene una escena brillante, con Máximo a lomos de un caballo arengando a sus tropas para derrotar a los bárbaros germanos. Pero esa es la parte aburrida de la película. Lo interesante comienza con esa peculiar cruzada del hispano para vengar la muerte de sus seres queridos a manos del cruel emperador. En esta escena, el personaje que interpreta Russell Crowe muestra como plantar cara al imperio más grande de la época y salir airoso. Por si fuera poco, Honor Him, compuesta por el genial Hanz Zimmer, aumenta la grandilocuencia del momento.

El Señor de los Anillos: El retorno del Rey

La frase: “Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, aun restará la espada. Rojo será el día, hasta el nacer del sol”.

Muchos pensaréis que el mejor discurso de toda la saga de El Señor de los Anillos es la que da Aragorn frente a la Puerta Negra. Pero esta tiene muchísimo más mérito. Está muy bien que Aragorn consiga convencer a un grupo de kamikazes a emprender una misión suicida, pero el discurso de Theoden,  que consigue convencer a todo un ejército de Rohirrims de que pueden recuperar Minas Tirith y ganar una batalla clave a Sauron es sencillamente magnífico.  Todos sabéis que sin discurso de Theoden, no hubiese habido discurso de Aragorn. Además, qué mejor forma de acabar un discurso bélico que gritando a los cuatro vientos “MUERTEEEE!”

En busca de la felicidad

La frase: “Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo”.

Criar a un hijo tiene que ser una tarea muy difícil. Decirle que tiene que luchar por sus sueños, que no hay nada que no pueda lograr y que, aunque la vida te ponga las cosas difíciles, tienes que superar los obstáculos y seguir mirando hacia delante. Este discurso muestra realmente cual es la clave para tener éxito: la constancia y la cultura del esfuerzo. No derrumbarse pese a que todo se vaya a la mierda. Confiar en uno mismo y proteger tus sueños. “Si quieres algo, ve por ello. Y punto”.

Braveheart

La frase: “Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad”

Si Artur Mas viese este discurso iría corriendo junto con Junqueras y toda la corte de Junts X Sí directo al Congreso de los Diputados gritando “libertad”. Este discurso muestra una dosis de valor y persuasión que ya querrían muchos comunicadores políticos. William Wallace convence a sus camaradas para luchar en nombre de algo a lo que llaman libertad –vete tú a saber que era libertad en el siglo XIII- contra un ejercito que les supera en número y en armamento. Pero es que con un discurso así gano a los ingleses yo solo. LIBERTAAAAAAAAD!!

V de Vendetta

La frase: “Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad”

Y hablando de libertad… El mensaje de V haría revolverse al mismísimo Gran Hermano de 1984. ¿Control y protección o libertad? El personaje con la careta de Guy Fawkes intenta despertar de su letargo a la sociedad inglesa y recordarles que “justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras, son metas alcanzables.” Potente mensaje que hace que uno se cuestione desde la identidad histórica del Reino Unido de la distopía que nos propone la novela gráfica de Alan Moore hasta la misma naturaleza del ser humano

Armaggedon

La frase: “A lo largo de los tiempos siempre ha habido algo que ha alimentado nuestro espíritu: el coraje del hombre”.

La película catastrofista por excelencia del director espectacularista por excelencia, Michael Bay, fue criticada en su momento por lo religioso del mensaje. De todos modos, el discurso que el presi de los Estados Unidos lanza a los astronautas haría que incluso el mismísimo Bruce Willis sacrificara su vida para salvar la de sus seres queridos. Y, de paso, la de toda la humanidad. Ya querría Obama tener la mitad de carisma que Stanley Anderson. A quien, por si fuese poco, puso la voz el gran Claudio Rodríguez (doblador de Albus Dumbledore o Drácula, entre otros).

El club de la lucha

La frase:“Nuestra guerra es la guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida”.

Ya hablamos de El club de la lucha en The Reservoir Bloggers, y suponemos, pues, que nos haríais caso y veríais una de las mejores películas que el cine haya parido nunca. Y, por supuesto, os fijarías en el speech que Tyler Dunden (Brad Pitt) dedica a toda una generación. Ni el mejor de los reportajes sobre el capitalismo y todo lo que implica calaría tan hondo como la arenga de Dunden a los futuros miembros. Lástima que después, en sus casas, estos no pudieran reproducirlo a sus conocidos. Porque, como todos sabréis, la primera regla del Club de la Lucha es que nadie habla del Club de la Lucha. No nos responsabilizamos de los muebles del Ikea que podáis quemar al finalizar la visualización del vídeo.

El indomable Will Hunting

La frase: “No sabes lo que significa perder a alguien, porque solo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo”

Robin Williams nos enseñó que, a pesar de que uno sea uno de los tíos más inteligentes sobre la faz de la Tierra, nunca acaba de comprender en realidad nada sobre la vida. Que el saber no se mide en libros leídos, se mide en experiencias y sentimientos. Cualquier viejo a quien solo le queden los recuerdos podría darle una lección al alumno más aventajado de Harvard. Matt Damon y El indomable Will Hunting, una de nuestras favoritas de siempre.

Memento

La frase: “Todos necesitamos recuerdos para saber quienes somos”

Y para terminar, una película que acaba donde empieza. Más que un discurso, un pensamiento en directo de Leonard (Guy Pearce), quien logra, a pesar de su enfermedad, recordar lo suficiente como para recapitular y justificar lo que va a hacer. Porque a pesar de que el día a día se olvide, las sensaciones quedan grabadas para siempre.

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