Navidad en bucle

Santa-Claus

Ayer el Sr. Rubio decía que tendríamos vacaciones, y por ello, aquí estoy. Escribiendo a dos días de que Papá Noel baje por la chimenea de casa a pedirme dinero por ‘servicio de limpieza’. La crisis, que está muy mal. Pero bueno, vamos a lo que nos incumbe, el cine. Como ya os he dicho, llega la Navidad, y en Reservoir Bloggers no nos hemos olvidado de ella – a pesar de que casi se ha visto ensombrecida por las elecciones generales y el estreno de la última película de Star Wars – y hoy os voy a hablar sobre ella. Si bien es cierto que esta festividad tiene unas fechas marcadas de vacaciones – no para universitarios – depende de en qué ámbito te muevas para que estas fechas se vean modificadas. Por ejemplo, en El Corte Inglés, la Navidad empezó allá por el mes de noviembre nada más acabar Halloween  y ahora ya están pensando en la primavera. Por su parte, las televisiones se han retrasado un poco más, y la masificación de anuncios de juguetes y colonias no ha llegado hasta principios de diciembre. Y, también en televisión, las películas navideñas ahondan estas fechas en todos los canales imaginables.

Me declaro fan incondicional de la Navidad (al igual que la chica Dosmilterremotos de nuestro blog). Me encantan las reuniones familiares que se basan en comer y beber y enganchar así la comida con la cena en una indefinida sobremesa. Me encanta la decoración navideña y la iluminación de las ciudades y pueblos en estas fechas. Pero hay una cosa de esta época con la que no puedo, sus películas.  Esta profunda aversión contra este tipo de largometrajes no ha sido siempre así.

En mi niñez, cuando pasaba las dos semanas de Navidad en casa de mis abuelos, disfrutaba de las películas como un hipster con iPhone nuevo. Las escenas en las que un gran manto blanco de nieve monopolizaba la pantalla eran mi debilidad, pero, también todo aquello que he nombrado antes sobre mis gustos navideños (luces, árboles de navidad, espumillones, chimeneas…). Había un gran abanico temático dentro de este género propio que es la Navidad. Estaban las míticas patochadas de amor que se reservaban siempre para el sábado o el domingo (chico conoce chica, chico trabaja mucho, chica lo deja, chico la recupera con un estúpido regalo al final de la película). También se emitían aquellas películas que intentaban convertirse en cantares de gesta; en las que una persona (niño o adulto), animal (perro, caballo, ornitorrinco…) o dibujo animado (Mickey, por ejemplo) se encontraban en la situación de que Santa Claus se ponía enfermo, o se rompía el trineo, o incluso, Rudolf se constipaba (de ahí su nariz) y se veían obligados a entregar todos los regalos del mundo (siempre con ayuda de algún elfo mágico o algo por el estilo) actuando como este ser rojo y rechoncho que con ilusión esperábamos todos. Y, por último, también existían esas películas con esencia propia de las que no se hacían muchas obras más. Es el caso de El Grinch, Polar Express o Pesadilla antes de Navidad. Ah, y se me olvidaba, también estaba la típica de padres divorciados que se reconcilian por Navidad gracias al hijo.

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Parece que Mark de ‘Love Actually’ opina igual que yo. Fuente: Huffington Post

Después de este repaso por mi subconsciente infantil, pasaré a explicar el por qué me he cansado de este tipo de películas. No es por causa de calidad, ni de ideas, ni siquiera por los malos guiones de estos films. Es una causa totalmente externa a la producción de la película, en la que las televisiones tienen toda la culpa; la repetición. Tengo 19 años y no hay ni uno que no se repita una película del año anterior. Soy capaz de repetir trozos de diálogo de Solo en casa o Bad Santa de memoria. Parece un gran disco duro colocado en bucle cada vez que llega la navidad y en la que no se molestan en introducir nuevas películas. Es algo parecido a lo que nos pasa – imagino que a todos – con los villancicos navideños. Esa melodía armoniosa > grácil > monótona > repetitiva > incesante > desquiciante, que se te acaba metiendo hasta lo más profundo de tu ser y no dejas de escuchar hasta pasado San Valentín.

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“Pásame la botella, no hay quien aguante esto otro año más”, Elf. Fuente: Sensacine

Para ir acabando, os voy a dejar por aquí una lista de estas películas a las que he hecho referencia y así podéis jugar al bingo con ellas, tachando las que habéis visto durante estas fiestas. Y quien las haya visto todas, ¡premio de Reservoir Bloggers! (Es broma, sintiéndolo mucho no hay presupuesto, pero oye, es divertido). Igual os ha parecido un poco corta, pero es que no me han pagado ni un triste bastón de caramelo, así que…

Sin título

PD: De lo que nunca me cansaré son de capítulos de series como Los Simpson o Padre de Familia y sus especiales de Navidad. Por ello, aquí os dejo algún recopilatorio para que paséis buenas fiestas de parte del Sr. Marrón.


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