Pasó la Navidad, y salieron los Forrest Gump

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“El gas, Forrest, el gas” Fuente: Sensacine

Llega enero, pasan las Navidades y de repente empieza a surgir, como si de generación espontánea se tratase, cantidad de superhéroes en las calles… Ah no, espera, es gente corriendo, o sea, haciendo footing… es decir, running – como dirían nuestros abuelos: “malditas moderneces” –. Sí, intuyo que ya habréis adivinado con el título que con ‘salieron los Forrest Gump’ no me refiero a estar enamorado de una hija de una chica muy maja durante toda tu vida y convertirte, así, en el friendzoner por excelencia (con permiso de Chase Mathews, por supuesto).  Os acabo de destripar la trama de esta película en una sola frase, y en una sola frase se podría resumir los propósitos de estos Forrest Gump ‘vigoréxicos’ de los que vengo a hablaros: “De este año no pasa”.

Siempre que está a punto de acabar el año, hay un montón de personas haciendo una lista de propósitos de nuevo año que se exigen empezar el 1 de enero – aunque siempre acaban por empezarla el 7 – y en las que siempre aparece lo mismo; dejar de fumar y hacer ejercicio. Dentro de este grupo de personas, yo diferenciaría tres subgrupos: en primer lugar, aquellos que quieren hacer ejercicio solo para quitarse el exceso de las navidades; en segundo lugar, aquellos que se lo proponen como propósito a largo plazo; y por último, aquellos que lo consiguen.

Muchas de estas personas se engañan año tras año para así sentirse mejor y poder arrearse otro atracón en las próximas Navidades – que luego no perderán corriendo –. Total, si en estas fechas solo hemos comido lo esencial: cordero, turrones, mazapanes, vino (mucho vino), cerdo, marisco… y especialmente un alimento básico en todas las mesas españolas, las gambas. Y ya sabéis cómo las cocinaba Bubba; “a la brasa, cocidas, al horno, al vapor, salteadas, se pueden hacer pinchos de gambas, gambas criollas, guiso de gambas, gambas fritas, rebozadas, sofritas o gambas con piña, gambas al limón, gambas con mango, con pimientos, sopa de gambas, en estofado, en ensaladas, gambas con patatas, hamburguesa de gambas, sándwich de gambas y… creo que eso es todo”. 

El segundo aspecto que voy a tratar sobre este ecosistema que ha surgido de las entrañas más profundas y oscuras de Decathlon es el atuendo de este ser enfundado/enfundada en licra; o más bien, el calzado. En palabras de nuestro protagonista: “Mamá decía que puedes saber mucho de las personas por los zapatos que usa”. Y es cierto, en el mundo runner ‘el que no corre, vuela’ (Ba-Dum-Tss), casi literalmente hablando.  Y es que en este cosmos, quien no se compra unas zapatillas de 100 € es porque se ha comprado unas de 200 € – y cuidado como no tengan cámara de aire – . Y es que la crisis parece no existir en este sector. ¡Es el capitalismo en estado puro señoras y señores! O ¿cuánto creen que pagó Nike para que aparecieran sus Cortez NM blancas y rojas en los pies de nuestro querido Gump? Pues poco, seguramente, comparado con el dinero que consiguieron tras la proyección de la película.

pronador o supinador

“¿Pronador o supinador, hijo? Por Dios, dímelo ya”, Gump’s Mother. Fuente: En el tercer pasillo junto a las bicis estáticas

Y me dejo para el final la joya de la corona, la guinda del pastel, el bocado de la manzana de Apple; las nuevas tecnologías en el mundo deportivo. Sí, la simpleza de calzarte unas zapatillas, coger un pantalón de chándal (que parecía del mejor/peor polígono), colocarte la gorra de BubbaGump Shrimp Company y ponerte una camiseta de propaganda de algún banco o equipo de fútbol, ha evolucionado en robocops corriendo por las calles de las ciudades. Estas personas son fácilmente reconocibles a simple vista, como ya hemos comentado; llevarán una vestimenta de licra que dejará poco a la imaginación y, a la vez, irá combinada con sus caras zapatillas. En una muñeca llevarán adherido, como si de una prolongación de su cuerpo se tratase, un smartwatch que se encargará de soltar una cantidad desproporcionada de números en su pequeña pantalla y que, supuestamente, representan las calorías consumidas, los kilómetros recorridos, la pulsación cardíaca y las veces que te la meneas al mear en caso de que seas un hombre. En el otro brazo, llevarán enganchado un Smartphone de última generación en una bolsita de plástico que se engancha con un cordel al brazo y del que saldrán los auriculares directos a los oídos de nuestros “bienaventurados viajeros” con los últimos temas de la lista Pulse CROSSFIT que motivarán a estos personajes a correr una media de 10 km – según la madre de las apps de ejercicio, Runtastic – .

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“Ala, a tomar por culo el invento. Mamá, ya no quiero ser Pistorius”

Y a pesar de este desahogo-crítico-epistolar-apostólico-católico-romano que he realizado contra las bellísimas personas que son los runners que parece que se están meando cuando el semáforo está en rojo, he de decir, que la semejanza con Forrest Gump se resume en esta frase:

“La verdad, aunque yo siempre iba corriendo, nunca pensé que eso me llevara a ningún lado”.

Los runners de ahora son los Gumps de los 90. Son gente que con el único lema, “porque puedo”, salen decididos a la calle y por los carriles runners de su ciudad a integrarse en este gran movimiento que hemos vivido durante los últimos años del siglo XXI. Y bueno, os voy dejando, que Runtastic me ha dicho que llevo mucho tiempo sin hacer ejercicio y tengo que meterlo en el ascensor para subir y bajar unos pisos.  

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