El amor es ciego

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“Puto sofá, cada vez es más incómodo…” Foto: Netflix

Parece el título de una comedia romántica pastelera que bien Antena 3 o Telecinco pondrían un domingo por la tarde (de hecho, juraría que lo es), pero aquí hemos venido a hablar de otras cosas. De algo muy diferente. Efectivamente, para aquellos que no estén ciegos, voy a hablar del bombazo de Netflix: Daredevil.

+Ya está el friki este hablando de cosas frikis.

-Cállate y lee.

La apuesta de Netflix de adaptar la historia de Matt Murdock en forma de serie fue muy arriesgada. Más aun después de lo maltrecha que estaba la figura del “hombre sin miedo” gracias a la película que hizo Mark Steven Johnson en 2003 y a la oscarizada interpretación de Ben Affleck. ¿Cómo recuperar el caché que le hizo perder esta burda adaptación?

La verdad es que el personaje de Daredevil ha seguido un proceso bastante similar al que siguió Batman, salvando las distancias, claro. Pese a que Daredevil nunca ha tenido la misma fama que el hombre murciélago, en los 80 y gracias a la serie de cómics de tono más adulto (crudo y violento, que no erótico) que propuso Frank Miller en la que, por ejemplo, uno de los protagonistas era adicto a la heroína ( a la droga, no  a un personaje) el justiciero de Hell’s Kitchen ganó mucha fama en la cultura pop.

Y eso que la trama, sobre el papel, tampoco parece que esté hecha para atraer a un sector del público muy amplio. Me explico. Matt Murdock es un abogado novel en Hell’s Kitchen (El Cabanyal de Nueva York) que quiere acabar con todas las injusticias que se producen en su barrio natal y limpiar desde dentro el corrupto sistema judicial americano. Un joven ambicioso que ha acabado la carrera y cree que va a comerse el mundo. Hasta aquí todo normal. Pero Murdock tiene un alter ego: Daredevil. Un justiciero que viste de negro –o rojo- y se encarga de darle su merecido a los malos. Un flipado de la vida que se coge la justicia por su mano e intenta combatir el crimen vestido de mallas. Hasta aquí, también todo normal. Pero Murdock no es como todos. Él es diferente.

Y lo que le hace diferente es un accidente que sufrió cuando aún era un crio de unos diez años. Cuando el pequeño Matt iba con su padre paseando por la calle, vio como un camión que cargaba residuos tóxicos en la parte trasera se dirigía a atropellar a un anciano- quien sabe si para cobrar algo del seguro-. Entonces, en un acto totalmente altruista digno de nuestro señor Brian, el pequeño decide interponerse entre la trayectoria del viejo y el camión y salvar al puto pobre carcamal anciano. El camión se estrella y parte de la carga que llevaba se derrama sobre el suelo, con la mala suerte de que cae en los ojos del pequeño Matt y le deja totalmente ciego. Eso es, un justiciero ciego vestido de negro que se encarga de combatir las injusticias. El nuevo Stevie Wonder.

Pero Daredevil no solo da palos de ciego. Cuando los residuos entraron en sus ojos, acrecentaron sus otros sentidos. Y le otorgaron ecolocalización (un radar cerebral que le permite “ver” aunque esté ciego). Vamos, que es ciego pero con trampas. Además, desde bien pequeño se introdujo en el mundillo de las artes marciales y aprendió boxeo con la intención de combatir el crimen llegado el momento. Y un experto en artes marciales, boxeo y con las habilidades que le dieron los residuos es algo a tener muy en cuenta, pues le convierten en alguien prácticamente inalcanzable en las distancias cortas y en alguien fugaz en las distancias largas.

En fin, que la serie nos cuenta los primeros pasos con el bastón de Matt. Y sus primeras hazañas como héroe de Hell’s Kitchen. También se incide en la relación que tenía Matt (y al decir tenía ya estoy haciendo un Spoiler) con su padre, un boxeador de segunda fila, que pese a ser valiente y combativo, era más famoso por dejarse pegar hasta cansar a los rivales que por ganar combates. Y también se incide especialmente en la psicología del joven abogado. Un católico apostólico que abrazó la fe fuertemente en el momento en el que quedó ciego. Y para un católico convencido AKA Ned Flanders, pegar hostias como panes por ahí es algo que le remuerde la conciencia. Por eso gana mucha importancia en la trama un cura, reverendo, padre o yo qué sé que se convierte en confesor y guía moral del héroe neoyorquino.

 En cuanto a los secundarios que interactúan habitualmente con Murdock cabe destacar principalmente a Foggy Nelson (Elden Helson), mejor amigo de la infancia del protagonista y personaje con el cual decide montar un bufete de abogados y emprender la regeneración del sistema desde los juzgados. La contrapartida de Matt Murdock y el personaje que aporta el tono más humorístico a una serie bastante cruda. Ambos contarán con la ayuda de Karen Page (Deborah Ann Woll), secretaria del bufete y personaje femenino más importante. Una mujer fuerte y con un corazón muy puro, pero que se verá amenazada por los peligros de Hell’s Kitchen desde el primer momento.

Ben Urich (Vondie Curtis- Hall), un junta letras que se encarga de desenmascarar los trapos sucios de la ciudad en un periódico de poca monta pero de gran tirada y Claire Temple (Rosario Dawson), una enfermera que cura, cose y revive a Daredevil  alguna que otra vez cuando está  hecho mierda completan el elenco de aliados del justiciero enmascarado.

Y en el otro lado del tablero se encuentra Kingpin (Vincent D’Onofrio). Un verdadero hijo de puta que es el culpable de todos y cada uno de los males que acechan en Hell’s Kitchen. Un símbolo más que una figura. Al menos durante los primeros minutos de la trama. Sin embargo, al contrario de lo que podáis pensar, Kingpin o Wilson Fisk no tiene ningún súperpoder. Sus únicos poderes son políticos o económicos. Fisk es un mafioso disfrazado de filántropo. Un monstruo sin escrúpulos que campa a sus anchas con el discurso de que pretende mejorar Hell’s Kitchen. Destruir la ciudad para construir una mejor sobre sus cimientos. Ya sabéis: “ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. La verdad es que D’Onofrio lo clava. Leland Owsley (Bob Gunton) o Wesley (Toby Leonard Moore) son algunos de los secuaces de este señor del crimen.

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“Hay que ver qué callado está hoy mi sobrino. ¿Le habrá pasado algo? Foto: Netflix

Como podéis ver, el tono del artículo está siendo más oscuro que el sobaco de un grillo. Y pese a que muchos creáis que esté usando el humor negro de forma gratuita, nada más lejos de la realidad. Este tono tan sarcástico, cabrón y oscuro no es nada más y nada menos que un homenaje al tono que usa la serie por dos motivos. En primer lugar, por el tono lúgubre, violento y sombrío de la historia y los planos e imágenes que aparecen. Superhéroes para adultos.

En segundo lugar, porque en Daredevil no son pocos los chistes de humor negro que hay. Y, como podéis observar, es algo con lo que disfruto tanto como un cura en una guardería. En fin, que hasta el propio protagonista hace mofas de su ceguera en más de una ocasión. Todo desde el respeto, claro,  pero siempre con ese tono cabrón que caracteriza este tipo de humor.

La serie en general trata de convertir al personaje en un héroe de carne y hueso. Capaz de sufrir, sangrar, de tener debates morales internos e incluso de dudar sobre si lo que hace es correcto.  Aquí vemos la influencia del Batman de Nolan (¡Bingo!) en el género. Aun así, cabe destacar que la acción, aunque es espectacular y totalmente justificada, queda en segundo plano. Las vistosas y llamativas coreografías de combate, las explosiones y las persecuciones quedan ensombrecidas por las interpretaciones de los actores, la carga moral que lleva la historia consigo misma y la complejidad del entramado criminal y judicial que ofrece la trama.

No obstante, en la retina del espectador quedan las emocionantes batallas entre Daredevil y Nobu, las ejecuciones de Fisk, las palizas del justiciero a violadores, secuestradores y ladrones y, sobre todo, esa escena del último episodio acompañada de fondo por la genial Nessum Dorma.

Visto lo visto, la coalición Marvel & Netflix ha entrado en la pequeña pantalla por la puerta grande, ofreciéndonos todo un plato principal como es Daredevil para comenzar esta degustación. Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist completan este menú que nos ofrece Netflix sobre la franquicia Marvelita y al cual no podemos hacer la vista gorda.

Por lo pronto, el mes que viene, concretamente el día 18, se estrena la segunda temporada de Marvel’s Daredevil, del tirón. Netflix seguirá la misma fórmula que viene siguiendo en todas sus producciones y estrenará todos los capítulos el mismo día. Y la verdad es que esta segunda temporada promete muchísimo. Será más de lo mismo pero con la incorporación de The Punisher (Jon Berthal), un asesino a sangre fría que no tiene ningún tipo de miramiento a la hora de acabar con la vida de los mafiosos que arruinaron su vida. Una práctica que se opone totalmente a los métodos de Daredevil. Mientras tanto os dejo con el tráiler de la segunda temporada y os animo a ver la primera, pues no hay mayor ciego que el que no quiere ver Daredevil.

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2 comentarios en “El amor es ciego

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