‘Creed’: apetitosa ensalada de hostias

creed.jpg

Para qué lo vamos a negar: nos mola ver pegarse a otra gente. La historia demuestra que la humanidad ha considerado desde siempre, por alguna extraña razón psicológica, cualquier pelea como una exhibición. No hace falta remontarse hasta la cultura romana, paradigma del combate hecho espectáculo de masas. Basta visitar cualquier patio de colegio o instituto un día cualquiera de un mes cualquiera, para ver cuánto nos gusta una buena pelea. Al menos cuando el arriba firmante iba aún al instituto, en la época del apogeo de ‘Pressing Catch’ en Cuatro, las peleas de los patios constituían acontecimientos únicos, eventos que se comentaban durante días y que luego recordábanse con nostalgia. Durante el combate, nadie se preocupaba en separar a los contendientes, ni siquiera sus mejores amigos. Los alumnos se limitaban a observar, incluso incentivar la pelea, hasta que el profesor de turno, recibido con un unísono “ooooh…”, llegaba para poner paz y separar a los luchadores.

Lo dicho, simplemente nos gusta ver hostias. Y si hablamos de cine, la primera película que se viene a la cabeza en materia de combates es, por supuesto y a pesar de lo que diga el Señor Blanco, Rocky (1976). La travesía del Potro Italiano hasta el combate con el carismático Apollo Creed emocionó a toda una generación y se llevó tres ‘Oscars’, incluidos mejor película y director. Cuarenta años, mil millones de dólares en taquilla y cinco secuelas después llega Creed (Ryan Coogler, 2015), el spin-off con el que la franquicia de Rocky espera continuar más allá del propio Stallone. Y lo hace, al menos de momento, a gran altura, en una dignísima secuela al nivel de las dos primeras películas de la saga. Con un Rocky Balboa ya mayor y pretendidamente anacrónico -ese chiste con la nube-, es el turno de Adonis J. Creed (Michael B. Jordan), el hijo bastardo del mítico Apollo, quien a pesar de contar con un buen trabajo y la herencia millonaria de su padre, lo deja todo atrás para seguir los pasos del Creed original.

baila.jpg

Antes que a boxear, el pequeño Creed debía aprender a bailar La Gozadera – Fuente: esquire.com

Lejos de aprovechar su apellido, Adonis huye de él en todo momento, temeroso de la losa que pueda suponer. Este aspecto, bastante interesante, se trata fenomenalmente durante toda la película: la historia de un ‘hijo de’, y cuán difícil resulta quitarse esa etiqueta y labrarse una carrera por uno mismo. Para ello, convence a Rocky, ya en un apacible retiro al mando del Adrian’s Restaurant, para que lo entrene y lo lleve al estrellato. A partir de ahí, todo lo que el fan del expresivo boxeador espera encontrar: entrenamientos, la historia de amor de rigor y, sobre todo, las peleas. Y qué peleas.

En realidad son, como en toda la saga, lo mejor de la película, las partes que uno espera con avidez nada más sentarse en la butaca. Y las de Creed valen los seis euros que se pagan por una entrada. Lejos del simple reparto de mamporros que eran los combates de las películas anteriores, las adrenalíticas peleas de Creed tienen una magnífica coreografía, y el espectador siente con cada golpe una potencia que le parecerá que resuena en su propia cara. El último combate, a pesar del cantadísimo final, pone realmente los pelos de punta, con un apoteosis acentuado por las notas de un Gonna fly now que no podía faltar a la cita. Los más viejunos del lugar reconocerán también las flexiones a una mano y las Rocky stairs, guiños muy agradecidos.

kukuxclan.jpg

Qué mejor forma de entrenar que unos furiosos moteros del Ku Kux Clan – Fuente: sensacine.com

Michael B. Jordan, con apellidos célebres dentro y fuera de la pantalla, cumple como el hijo de Apollo. Estereotipo perfecto del afroamericano cachas, actualiza la figura de su padre para la era del móvil grande y los chándales caros. Entre escarceo y escarceo amoroso con Bianca (Tessa Thompson), a Creed le da tiempo a meterse en barullos patrocinados por Nike y Under Armour con boxeadores reales, Tony Bellew y Andre Ward. Su interpretación de Rocky le ha dado a Sylvester Stallone una segunda nominación al Oscar, y lo cierto es que explora una faceta nunca vista en el actor neoyorquino: la de viejete simpático. Stallone demuestra que también sabe emocionar, algo fácil a priori si se cuenta la vejez del boxeador que marcó a toda una generación. Sin embargo, con un doblaje que parece una mala broma de Carlos Areces la cosa se complica, pero el viejo Stallone aguanta el tipo y consigue que se olvide la infame voz de su traductor -en serio, si van a verla que sea en VOS-.

Creed es, es resumen, una película bastante redonda, un reinicio de la saga mejor que la inverosímil Rocky Balboa (2006). Los fans del viejo Rocky probablemente aparquen su aspecto de tipo duro y rompan a llorar como una nena, y quienes solo conozcan a Stallone por aquella vez que le ganó un pulso a Pablo Motos disfrutarán de una buena historia con unas cuantas peleas muy vistosas, que siempre se agradecen. No es una película para ver con la novia, por supuesto, pero sí perfecta para noches de colegas.

Anuncios

4 comentarios en “‘Creed’: apetitosa ensalada de hostias

  1. Pingback: Recopilatorio Oscars 2016 | The Reservoir Bloggers

  2. Pingback: Una resaca de Oscar | The Reservoir Bloggers

  3. Pingback: Cuando el refrito sabe a mierda | The Reservoir Bloggers

  4. Pingback: ‘About time’: el manual inglés de la comedia romántica | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s