Nos adueñamos del blog: 4 películas sobre mujeres que no os dejarán indiferentes

Logo final girls

Como amables y comprensivos cuñados varones, en conmemoración al Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cuatro compañeras de clase, amigas, y mucho más -no empecéis a sexualizarnos aún, cojone!-  hemos sido invitadas a escribir hoy en The Reservoir Bloggers sobre películas relacionadas con la figura de la mujer.

Brave, la única película realmente feminista de Disney

Por Señora Cañas (Sara).

 Foto Sara

Ya sé lo que estáis pensando… ¿Y Mulan? Aquella que tras salvar a toda China y ser alabada por el Emperador vuelve a casa con lo que se le había pedido desde un principio: un hombre para casarse y honrar a su familia. Moraleja: si vas a ir de revolucionaria que sea un ratito solo, que luego lo que toca es lo que toca. No sé, podía haber acabado de jefa del ejército o algo más molón, y no en la misma bazofia moñas y machista de Disney. Sorry a los haters.

Bueno, centrémonos. Si tuviese que elegir una película feminista me quedaría con Brave. Es cierto que dejando de lado la corrida visual y auditiva que produce el filme, el argumento no es nuevo: una princesa que no acepta su destino. Sin embargo, la diferencia está en la disposición de los personajes y en la importancia que estos adquieren. Ya no se ve al típico príncipe perfecto que ya conocíamos, sino a tres pretendientes a cada cual más deficiente. Y Mérida, la protagonista, ya no es la princesa sumisa, guapa y delicada. Ahora come con las manos, prefiere vivir mil aventuras que casarse y no necesita ninguna figura masculina que la proteja. Y bueno, encima es la puta ama con el arco. No puedo olvidar aquella escena,  en la que la que se le rompe el vestido que le había tocado llevar al coger el arco para competir contra sus pretendientes por su propia mano. Competir por su propia mano. Sublime.

Pero aparte de todo esto, quizá lo más destacable es que no encontramos ninguna historia de amor romántico en la película. Y recalco romántico, porque amor, sí que hay. La historia se centra en la relación y el amor entre madre e hija, y es que por primera vez la figura materna aparece en las películas de dibujos – olvidándonos de la típica madrastra -. En cierto modo, la película se resume a dos mujeres escuchándose desde diferentes concepciones de feminidad.

Para acabar, decir que quizá Brave rompe la línea que Pixar llevaba hasta el momento, y abandone en cierta medida a su público adulto. Sin embargo, me parece un visionado básico para todo tipo de público, y sobretodo imprescindible para enseñar que una misma se basta para decidir su propio destino y luchar contra un rol que la sociedad le impone y no tiene por qué cumplir. Ojalá más niñas disfrazadas de Méridas y menos de Blancanieves.

La aventura de ser Salvaje

Por Señora Lisa (Maria).

 Foto Barbi

Cheryl Strayed: “Si pudiera volver atrás no haría nada diferente, ¿y si todas las cosas que he hecho son las que me han traído aquí?”

Todas las cosas que hizo la protagonista de esta película la condujeron, cuando tenía 26 años, a recorrer más de mil kilómetros por el Pacific Crest Trail, que por la Costa Oeste de Estados Unidos enlaza el desierto de Mojave con Canadá. Lo podríamos considerar como una especie de camino de Santiago sin religión de por medio.

Esta historia real la llevó a la gran pantalla el director Jean-Marc Vallée y la protagonizó Reese Witherspoon que entusiasmada con el relato participó en la producción. La historia está ambientada en los años 90 en la América profunda como algunos denominan a esa zona donde todos viven en una granja y llevan sombreros de cowboy. Cheryl es el prototipo de hija perfecta: estudia en la universidad, está casada, cuida de su familia, lleva la casa, es responsable y es lo que, para la sociedad, una mujer debe ser.

Con sus más y sus menos, todo en su vida está en orden y es de lo más normal, hasta que su mundo se derrumba con la muerte de su madre. Es en este momento cuando su vida se convierte en un caos y pasa a ser todo lo contrario a lo que se espera de una jovencita de veintipocos años: deja la universidad, empieza a trabajar de camarera en baruchos de mala muerte, le pone los cuernos a su marido noche sí y noche también y, ya para rematar, se mete en el mundo de la droga. Cuando se da cuenta que ha tocado fondo empieza la aventura de reencontrarse a sí misma.

Cheryl no tienen ninguna experiencia en senderismo, en largas caminatas ni en supervivencia, solo sigue su instinto – cosa que muy pocas personas hacen –  y echa a andar. No recorre cientos y cientos de kilómetros con “monstruo” (su mochila) a la espalda para demostrar lo fuerte o valiente que es; no, lo hace por ella misma y sin pensar en nadie más. Muchas personas considerarán este acto de egoísta porque una mujer debe quedarse en casa cuidando de los suyos, pero “la extraviada”, que es lo que significa su apellido, se redescubrió a si misma a cada paso que dio durante los 3 meses de caminata.  Strayed sabía cuáles eran sus debilidades y sus miedos pero no se dejó intimidar por ellos. Esta historia es un gran ejemplo de cómo muchas veces perderse es la única solución para encontrarse.

“El secreto está en la salsa” y esta vez sabe a frescura y valentía

Por Señora Animal (Mar).

Green Fried Tomatoes –bromas sobre el trascendente nombre, aparte- es una película ambientada en un pequeño pueblo rural de la América profunda durante la época esclavista –oh, qué original!-. La trama se apoya en torno muchos pilares de los que no hablaré porque carecen de importancia para el enfoque, -total qué más da que unos cuántos negros sean despreciados de vez en cuando-.

La historia de la que quiero hablar sale de la boca de Ninny (Jessica Tandy), una encantadora anciana que vive en una residencia, y va directa a los oídos de Evelyn (Kathy Bates), una mujer casada y sin hijos –pero qué desvergonzada!- que ha perdido el sentido de su vida y cuyo marido solo la mira para pedirle que le pase el plato de pollo frito, que “ya ha empezado el partido, Evelyn!!”

La memoria que Ninny relata tiene a dos grandes amigas de protagonistas: Idgie (Mary Stuart Masterson) y Ruth (Mary-Louise Parker), cuyas vidas se entrecruzan de niñas superando así miles de obstáculos que afrontan juntas a lo largo de años. Idgie es la oveja negra de la familia, la descarada que no se calla nada y avergüenza a todos los parientes. Pero, ¡¿qué de malo tiene preferir ir al bar a jugar al póker y beber unas cuantas jarras que a la iglesia a soportar al jodido cura?! –y más si eres una adolescente aún tierna…- Así le descubre a una acomodada y delicada joven de la ciudad, Ruth, que hay más vida detrás de comportarte siempre como los demás esperan que lo hagas. En unos años 30 llenos de estrictos modales, prejuicios propios de cristianos que concurrían una Iglesia racista y hermética y sólidas barreras para los modus operandi que escapan de lo convencional, ambas mujeres confían en sí mismas y defienden sus valores porque los creen justos, sin importar quién ni qué si interponga en medio.

Gif Mar

Creo que tiene un poco de blanco justo ahí…

Y es que la gracia de todo esto es el fruto que crece en Evelyn a raíz del absorbente relato. Pasa de ser una ama de casa frustrada e inútil que lleva una existencia más vacía que el bolsillo de un yonki a [SPOILER!] una Evelyn que toma las riendas de su vida para convertirse en quien realmente ella quiere ser: una mujer con coraje, alegría y que no está dispuesta a aguantar las impertinencias de nadie –incluido el gordo seboso insensible de su marido-.

Million Dollar Baby, “no me digas que es lo que no puedo hacer”

Por Señora Diva (Alba).

Bienvenidos a una película de boxeo en la que el deporte en cuestión es lo de menos. En el mundo de rings, esquinas y punchings que narra Million Dollar Baby no hay cabida para casi nadie, y mucho menos para una mujer como Margaret Fitzgerald (Hilary Swank). Que además de su condición de mujer, también es vieja -a los 31 ya estás tocando fondo en el mundillo- e inexperta. Tanda doble de prejuicios. Por eso Frankie Bunn (Clint Eastwood), entrenador profesional de boxeadores, decide darle la patada desde el primer momento y desechar la posibilidad de entrenarla, con un rotundo “chiquilla, ser valiente no es suficiente”.

Pero Margaret es muy cabezona, un hueso duro de roer. Eso sí, si Maggie tiene otra cosa muy clara es que no está dispuesta a continuar con su vida de camarera eternamente, se niega a dejarse arrastrar por la corriente de una vida mediocre. Por lo que tras ver con sus propios ojos que Maggie no tiene intenciones de rendirse, Frankie acaba cediendo y acepta el reto de entrenarla para boxear.

 Foto Alba

Sin lugar a dudas, el film nos muestra una historia de superación que marca donde están los límites de las personas, pero que se centra sobretodo en donde no lo están. Esa es realmente “la magia de arriesgarlo todo por un sueño que no ve nadie excepto tú”. Una mujer luchadora, que no se rinde bajo ningún precepto y que se abre paso en un mundo prácticamente exclusivo para los varones. Todo un ejemplo a seguir.

Cuando estás viendo Million Dollar Baby no piensas en el boxeo en sí, lo que te viene a la mente es lo profundo de lo que se te está contando y la impecable simbiosis que hay entre los personajes. Especial mención a Scrap (Morgan Freeman), mejor amigo de Bunn y sin el que esta simbiosis no sería posible. El film es una historia de amor y dolor, una de las de verdad, de las que te deja K.O con un solo derechazo. Las cualidades de un personaje llena las carencias de otro y hace posible el sentimiento de amor fraternal que te trasmite la pantalla. Son este tipo de películas las que nos recuerdan que Eastwood es uno de los mejores directores de la gran pantalla -dejando de lado su total americanada patriótica, El francotirador-. Magistral.

La lección es simple: que nadie os diga que es lo que no podéis hacer ni donde están vuestros límites, seáis mujer o hombre.


Bueno, antes o después tenía que pasar: ya ha llegado el momento de la reflexión cuñada. Queremos reivindicar que ahora que hemos alcanzado la igualdad de derechos y “que cobramos lo mismo que los hombres”, no tiene sentido que haya un día de la mujer trabajadora, y sino que pongan otro para los hombres. Además, que los extremos se tocan y por eso decimos: ni feminismo ni machismo, igualdad.

Bueno, ya basta que al final acabaremos pagando el puto dominio nosotras.

Anuncios

Un comentario en “Nos adueñamos del blog: 4 películas sobre mujeres que no os dejarán indiferentes

  1. Pingback: Las nuevas tecnologías como nexo de la crítica social de ‘Black Mirror’ | The Reservoir Bloggers

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s