Crecer con Skins

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Nos pasamos la vida creciendo. Desde el momento en el que nacemos iniciamos la primera fase del crecimiento, la del rápido desarollo físico y cognitivo (aka infancia). Una vez superamos nuestra más tierna infancia el deasarrollo continúa, aunque el cambio en el plano físico se ralentiza y el psicológico se metamorfosea ampliamente -con sorprendente resultado-. Cuando llegamos a la parte de la adolescencia todos travesamos una especie de punto de inflexión, algo que marcará para siempre una parte de nuestra personalidad, ya que es la fase en las que nos estamos constituyéndo verdaderamente como personas (aunque siempre unos más que otros). Y así durante toda toooda nuestra vida, las personas tenemos la suerte de no parar de crecer nunca, vivimos en constante e ininterrumpida construcción.

Bueno, pues en estos derroteros nos encontramos con la serie británica Skins, que viene siendo una dosis de realidad necesaria que te ayuda a crecer y a cuestionarte más de un par de cosas cuando estás atravesando ese delicado momento que todos conocemos como adolescencia o “edad del pavo”. Bendita adolescencia. Sales, entras, gritas, lloras, te enfadas con el mundo o te crees capaz de cambiarlo absolutamente todo. Justo de eso trata Skins, o almenos eso parece a simple vista.

El argumento de Skins se centra en las vidas de un grupo de jóvenes que viven en Brístol, al suroeste de Inglaterra. La serie explora y trata algunos de los temas que representan serios problemas en la vida de los adolescentes, problemas con los que se ven obligados a convivir y que intentan sobrellevar. Lo que se dice hacer de tripas corazón. Los protagonistas de la serie se ven obligados a lidiar con las drogas, el alcohol, la homofobia, la anorexia nerviosa, el estrés postraumático o la depresión psicótica. Es el clásico “fiesta, alcohol, drogas y Rock nd Roll”. La típica serie que tus padres no te dejan ver de pequeño. Aunque lo característico (y digo característico por no decir brillante) en esta producción británica no son los temas en sí, si no la rudeza con la que se atreven a tratarlos.

Culturacolectiva

Perfiles de los protagonistas de Skins. – Fuente: Culturacolectiva

Es más, lo que llama realmente la atención de Skins no son las grandes fiestas en el bosque, las farras en los afterhours de la ciudad o la violación de más de un tema tabú (que también, para qué nos vamos a engañar). Lo que no se puede obviar de ninguna manera es la talla psicológica de los personajes, que consiguen hacerte sentir que de verdad el mundo se está desmoronando a su alrededor. En efecto, la producción es mucho más y va mucho más allá de una simple serie para adolescentes marcada por un sinfín de tópicos. Se nos presenta una chica que no habla, un chico que nisiquiera se atreve a hacerlo a causa de su extrema inseguridad, una loca anoréxica. La palabra dramón se nos queda corta.

¿Lo bueno de todo esto? Un amigo lo sintetizó a la perfección, “en comparación tus problemas parecen un auténtico chiste”. Y tanto. Pase lo que pase siempre habrá alguien que esté más hundido que tú, y si intentas encontrarlo en esta serie en cuestión, lo más probable es que sean varios los candidatos a relevarte en el puesto de mártir. Aunque siempre con clase y acierto, que es lo importante.

Los afilados diálogos constituyen una norma general en Skins y no tienen desperdicio en absoluto. Los capítulos están marcados por intervenciones muy contundentes, tales como: “Oh, crees que eres muy original, ¿no? He visto a un millón de tipos como tú. Vagamente inteligente, agonista de la clases media, lees un libro de Camus, otro de Kafka. Sin sustancia realmente, sólo un pequeño revoltijo sin dirección; inmaduro, sexual y puro, arrogante, impotente y rabioso” o “Lo más difícil es matar a los monstruos dentro de ti, sin matarte en el proceso”.

Definitivamente, esta serie se ha ganado un puesto consagrado entre las producciones que hablan crudamente sobre la decadencia de nuestra sociedad y, además, te hace verlo a través de unas cuantas ostias. Que no siempre son tan malas.  Los errores de unos adolescentes que están creciendo y la desesperación por no encontrar una aparente solución a sus problemas son palpables. Todos atravesamos malos momentos y crecer puede convertirse en una tarea árdua, pero la verdad es que “si cierras los ojos, ves oscuridad… pero si los mantienes cerrados el tiempo suficiente… verás luz”. Nunca es tarde para crecer un poco más con Skins.

Effy

Fuente: tumblr

 

 

 

 

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