La mutación de ‘The Big Bang Theory’

bigbang

Muchas series, tras varios años en antena, acaban viéndose faltas de ideas para continuar con la frescura y la originalidad que les hacía especiales. Le pasó a Cómo conocí a vuestra madre o a Los Simpsons, por ejemplo. Pues bien, The Big Bang Theory ya venía ofreciendo indicios que hacían atisbar un bajón de calidad tras nueve temporadas emitidas. Yo hacía un esfuerzo por contener mi espíritu crítico ante una serie que supuso una innovación importante en el género sitcom, hasta que hace poco me enteré por terceros de que (spoiler) Sheldon Cooper había mojado. Sí, como lo oís, el mismo Sheldon que sentía desprecio por el contacto humano y no mostraba el más mínimo interés en las mujeres ha mojado. Aquí os dejo el vídeo del momento para los que aún no lo creáis:

shamy

The Big Bang Theory – 9×11 – Sheldon And Amy Have Sex – All Scenes

Estoy seguro de que para muchos fans, este habrá sido el momento más memorable de la serie hasta ahora. Yo, sin embargo, creo que es la prueba irrefutable de que The Big Bang Theory ha tocado fondo. No se podía desvirtuar de una manera más escandalosa a uno de los personajes más icónicos del panorama televisivo. Es cierto que durante las nueve temporadas que han ido sucediéndose, hemos visto tanto a Sheldon Cooper como a Leonard, Howard y Raj, pasar por un proceso de socialización que los aleje un poco de su ambiente ‘friki’ y les haga pasar por situaciones más cotidianas. Esta socialización viene, sobre todo, de la mano del personaje de Penny, quien servía de nexo entre estos cuatro nerds y el mundo exterior en cierto modo. Hasta aquí todo bien.

Con este planteamiento inicial veíamos cómo los protagonistas se enfrentaban a situaciones desternillantes y además conseguían que una serie con innumerables gags sobre el mundo ‘friki’ y el mundo científico fuera aceptada por el gran público. El problema llega cuando esa socialización de la que hablaba anteriormente empieza a llegar a fases demasiado avanzadas. De este modo, pasamos de cuatro empollones solitarios que reservaban la noche del sábado para jugar al Halo a cenas en las que se juntan todas las parejas y hablan de sus problemas de convivencia. ¿Cuál es el problema? Que cualquier sitcom puede ofrecerte la última situación descrita, mientras que solo Big Bang podía ofrecer la primera. La esencia que hacía de esta serie algo tan original empieza a desvanecerse y a convertirse en un producto sometido a los líos amorosos.

Precisamente la manía de querer emparejar a todo el mundo ha sido seguramente el mayor error que haya cometido la serie. La relación entre Leonard y Penny, que es la que se veía venir desde el principio de la serie, es posiblemente la única salvable de entre las cuatro protagonistas. Howard y Bernadette no me convencen, no porque no hagan buena pareja, sino porque emparejar a Howard ha hecho que este pierda toda su gracia. El pequeño judío era conocido por los rifirrafes con su madre y su desesperación por ligar, la cual le hacía llevar a cabo estrategias inverosímiles con tal de poder mojar el churro. Al meterlo en una relación estable estos rasgos han desaparecido y Wolowitz vaga ahora a la deriva en la serie sin tener un rol determinado que cumplir. A Raj también le han despojado de su mejor rasgo (timidez ante las mujeres) y, aunque aguanta el tirón con sus formas afeminadas y esa relación pseudo-gay con Howard, ha perdido un poco de fuelle. Por último, Sheldon ha salido perdiendo indudablemente al establecer una relación con Amy Farrah Fowler. Los guionistas nos engañaron como a bobos al presentarnos a Amy como una especie de Sheldon femenina (lo cual tenía su gracia). Nada más lejos de la realidad, resultó que al final era otra chica más “esclava de sus hormonas”, como bien diría Sheldon. A partir de entonces, soy incapaz de soportar a esta pareja y escenas como la del vídeo hacen que me reafirme aún más en ello si cabe.

A pesar de todo esto, entiendo que tras nueve temporadas no sea sencillo mantener el espíritu del principio y que haya que introducir novedades para hacer que la trama siga enganchando a los espectadores, pero no todo es admisible. La actual The Big Bang Theory dista mucho de ser la que encandiló a todos en su estreno en 2007 y la prueba del algodón para ello es que las risas enlatadas que antes no me molestaban en absoluto porque estaban acompañados de buenos chistes y momentos ahora me irritan cada vez más. Parece ser que conforme ha ido ganando espectadores, fama y premios, The Big Bang Theory ha dejado de ser el friki solitario de la clase para convertirse en el insoportable tío cachas y popular. Una pena, pues habían conseguido aportar frescura en el panorama seriéfilo y crear uno de los mejores personajes televisivos de todos los tiempos, dos elementos que ahora mismo brillan por su ausencia en la serie de Chuck Lorre y Bill Prady.

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