‘About time’: el manual inglés de la comedia romántica

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Sabía que era un buen momento para el chiste de Mistetas – Fuente: unionfilms.org

Siempre imbuidos del espíritu emprendedor y aventurero de los grandes hombres de negocios, en The Reservoir Bloggers no dudamos ni un segundo a la hora de ampliar plantilla en vistas a diversificar la naturaleza de nuestros contenidos. Así que, a contracorriente con lo que sucede en el negocio de la comunicación en España, en tres meses nuestro número de empleados ha crecido más de un 83 %. De nada, Rajoy. De este modo, con el Señor Nota nos acercamos a la serie B, el cine independiente y demás rayadas, con el Señor Camisas pensamos en la música a corto plazo y, finalmente, con las Señoras Lisa, Animal y Diva pretendíamos, digamos, feminizar un poco el campo de nabos que era el blog. Bueno, eso, que escribieran sobre películas para chicas. Pero casi un mes después de su contratación, ni rastro aún por aquí de Sexo en Nueva York, Crepúsculo, Barbie o cualquier otra cosa de esas. Me tocará a mí, pues, empezar a dulcificar esto.

Y no encuentro mejor manera, mejor película que About time, el film de Richard Curtis que llegó en 2013 para conquistar la taquilla inglesa y, de paso, mi corazón. Curtis, un director ducho en materia de comedias románticas -con Notting Hill y Love actually a sus espaldas-, firmó realmente un buen trabajo, dentro de las posibilidades que da ese tipo de cine. Por supuesto, el espectador no se va a encontrar con una película que juegue con él, no se le va a plantear una crítica social ni podrá disfrutar de peleas imposibles, efectos especiales espectaculares ni un final que le deje con el culo torcido. Con esto en mente, Curtis nos trae en algo más de dos horas de película una bonita historia, redonda en todos los aspectos y con la dosis justa de azúcar para que a ti no te agobie, pero a tu madre le encante.

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“Pues me enfado y no respiro” – Fuente: screenrant.com

La mayor parte de las ocasiones, el camino sencillo es el camino correcto, y About time elude toda complicación en la que podría meterse. Con un protagonista capaz de viajar en el tiempo -retroceder, más concretamente, dice Bill Nighy-, era fácil que a uno le entraran índoles de Nolan y elucubrara más de la cuenta. El director, afortunadamente, huye en todo momento de ello, se permite las licencias justas en el terreno de la física cuántica -es una comedia romántica, no busquen lógica científica- y ofrece un relato sólido en este sentido. Los viajes en el tiempo, aunque no al nivel de Groundhog Day (Harold Ramis, 1993), ofrecen unos cuantos buenos gags, que junto a los diálogos, excelentes en todo momento, dotan a la película de un delicioso humor inglés. Lo justo, otra vez, para agilizar la trama y mitigar si se da en algún momento una sobredosis de azúcar en pantalla.

Sobredosis que no me pareció tal, a pesar de mi viril condición. Solo durante la primera mitad de la película el tema central es el amor en sí. Aunque la caracterización como pringao de Tim (Domhnall Gleeson), en busca del amor de su vida, hace que para el espectador sea muy fácil empatizar con él. Pronto el amor abandona su monopolio y la historia avanza, con hueco para el momento “Se me ha metido algo en el ojo”, hasta la metáfora final. Obvia y fácil, sí, pero no por ello deja de ser preciosa.

Hablaba de esta como una película redonda en todos los sentidos, pero si algo destaca por encima de todo son sus personajes, desde la creación hasta su interpretación. La historia de About time no es solo la de cómo Tim conoce a Mary, es la de todo un entorno perfectamente construido. En pocas películas de esta índole se ha cuidado tanto a todos y cada uno de sus componentes. Y del primero al último, a pesar de no contar con mucha presencia en pantalla, están perfectamente caracterizados sin tirar en absoluto de ningún tópico. Bill Nighy como el padre de Tim y Tom Hollander como el capullo de Harry destacan especialmente. El tío Desmond (Richard Corderey) es, simplemente, de lo mejor que ha dado la filmografía inglesa. Y, cómo no, Rachel McAdams, tan guapa como le permiten los cánones de belleza occidentales. Lucky bastard, @domhnallgleeson.

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Joder. – Fuente: mtv.com

La fotografía, a cargo de John Guleserian, cumple con creces y sabe sacar partido a las magníficas localizaciones de la película, desde la estación de metro londinense de Maida Vale hasta los acantilados de Cornualles, al oeste de la isla británica. La banda sonora es otro de sus puntos fuertes. Además de los temas a piano de Nick Laird-Clowes o el How long will I love you, creados expresamente para la película, también cuenta con Groove Armada, la solemne melancolía de Nick Cave y el Into my arms o la preciosa Il Mondo, de Jimmy Fontana, retumbando en una magnífica escena.

About time es, en definitiva, un pastel comestible, una comedia romántica apta para todo paladar, pues huye de lo excesivo en todo momento. El finísimo humor inglés suavizará el trago de los más reacios. Decía al hablar de Creed: La leyenda de Rocky que aquella no era película para ver con la novia, sí con los colegas. Aquí tienen mi recomendación para el primer caso. Si tu novia te preguntó por qué no eras como Ryan Gosling tras ver El diario de Noa, te toca vengarte ahora: dile que sea tan adorable como Mary en esta.

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Un comentario en “‘About time’: el manual inglés de la comedia romántica

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