LIFE: fotografía y rebeldía

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Fuente: canaltcm

Muchas veces cuando un director se empeña en hacer una película sobre un mito del cine acabamos viendo en nuestras pantallas una adoración extrema o una exaltación romántica hacia el protagonista, como si de un gran dios se tratase. Este no es el caso de Life (2015).

La historia se desarrolla durante unas pocas semanas del año 1955, entre Los Ángeles y Nueva York, en las que Dennis Stock (Robert Pattinson), un reportero con aires de grandeza , conoce a un todavía desconocido James Dean (Dane DeHaan) y se encapricha en hacerle un reportaje fotográfico para la mítica revista en la que trabaja: Life. La película se puede dividir en dos partes muy claras: primero en la que Stock persigue a Dean para conseguir hacerle las fotos y finalmente cuando lo consigue (aunque con algún que otro disgusto).

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Fuente: cinemaniac

El personaje de Dennis Stock aparece representado en la película como una persona que solo quiere ascender en el mundo de la fotografía para dejar de hacer fotos en alfombras rojas o retratos de famosos en estudios de poca monta, pero la clave de la fuerza de este personaje es cómo es capaz de ver con visión de futuro que ese chico desganado y algo introvertido será una pieza clave en el cine de los 50. Siempre con su Leica en mano fue capaz de representar una forma de vida muy distinta a la que la industria de Hollywood estaba acostumbrada.

La clave de toda la historia es, por supuesto, el rebelde sin causa James Dean. Al principio del film es un joven que acaba de hacer unos pocos papeles secundarios en películas con bastante éxito y gracias a su calidad interpretativa y esa extraña áurea que desprende (tanto en la gran pantalla como en su día a día) consigue que le ofrezcan papeles más importantes. Este podría ser el sueño de todo actor: protagonizar películas, alfombras rojas, nominaciones, premios y dinero, mucho dinero, pero a Dean no se le ve contento que digamos. No se le ve contento porque la fama no lo es todo para él, hay otros valores más importantes, y precisamente no están entre los focos y las luces del estreno de una película.

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Fuente: canaltcm

El director Anton Corbijn ha conseguido algo tan difícil como hacer una película alrededor de un puñado de fotos, aunque estas sean tan míticas y tan importantes para el mundo del cine y sobre todo para lo que fue la carrera de James Dean. Corbijn logra mostrarnos una faceta diferente a la que conocíamos de Dean, que aunque solo hizo tres películas como protagonista consiguió ganarse el reconocimiento como icono cultural del siglo XX. El director capta la cara más humana, más ordinaria (en el buen sentido de la palabra) y familiar de esta estrella.

Esta película se desarrolla entre poca luz (simulando el blanco y negro de las míticas fotos de Life), diálogos cortos y eléctricos, jazz, flashes, rebeldía y amistad, elementos que consiguen algo muy difícil de alcanzar: una situación de desconcierto y nostalgia que llevará a los espectadores a querer saber más sobre la faceta desconocida del rebelde actor.

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