‘Spotlight’, la esencia del buen periodismo

Por Valeria Floridia

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Fuente: Actuall.com

‘‘El caso Spotlight’’ ha sido machacado por las críticas: es aburrido, no suscita empatía, etc… Lo que es cierto es que no es una de esas películas repletas de efectos especiales y litros de sangre, pero te mantiene en vilo durante dos horas y pico. A mí me ha gustado (¡y mucho!) y escribí esta crítica nada más salir del cine.  Y no obstante perdí quince euros en las apuestas (‘‘The Revenant’’ como mejor película tenía una cuota de 1.01). Me alegro (¡y mucho!) que haya ganado el Oscar.

¿Cuántas manzanas podridas hay en el sistema? ¿Una? ¿O tal vez noventa? Es lo que cuatro periodistas estadounidenses investigan en un pequeño sótano del “The Golden Globe” de Boston. ‘‘Spotlight’’, así se llama el departamento de investigación que – sin duda alguna – encarna la esencia del verdadero periodismo, hecho de encuestas, notas, entrevistas y muchos – a veces demasiados – archivos polvorosos por examinar.

Estamos en julio de 2001, año fatídico para toda América y aunque el 11S todavía no es realidad, en la redacción del periódico local de Boston hay un ambiente tenso. Eso es porque Marty Baron, el nuevo director del periódico, ordena la reapertura de un caso de pederastia por parte de la iglesia católica (y el mezquino encubrimiento de las pruebas por parte de la clase sacerdotal).

En pocas palabras, Baron le pide al equipo de Spotlight que conteste a dos preguntas fundamentales: ¿Cuántas manzanas podridas hay en la diócesis de Boston? ¿Cuántas han sido tiradas a la papelera? Una búsqueda incómoda, pero como dijo Dickens y reiteró Sergio Leone en Por un puñado de dólares: “Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo”.

‘‘Spotlight’’ es el emblema de la tenacidad humana utilizada para una buena causa y nos recuerda que es posible desafiar incluso una institución que se considera “intocable”. Y para tratar un tema tan delicado – delicadísimo, diría yo – el director, Tom McCarthy, utiliza un tacto y una sensibilidad admirables. Los diálogos son conscientes y racionales. La ira, aunque siempre presente, es increíblemente contenida; incluso cuando Matty Carrol – miembro del equipo y padre de dos niños – descubre con disgusto que uno de los sacerdotes investigados vive en su misma calle.

La obsesión por justicia y verdad – que debería ser la ambición de todo periodista que se precie – empuja al equipo a trabajar duro día y noche para recolectar pruebas incriminatorias contra todo el sistema. De hecho, la película se desarrolla casi en su totalidad entre oficinas, bibliotecas, tribunales y, en general, lugares abarrotados de papeles, documentos y polvo.

Joe Crowley, una de las víctimas – los llamados “supervivientes”, es decir, aquellos que han logrado superar el abuso y se han creado una vida más o menos estable – confiesa que era como si Dios mismo se hubiera encarnado en ese hombre sonriente con túnica y estola. Y, por supuesto, a Dios no se le puede decir que no. Sobre todo si te sonríe.

Investigando sobre lo sucedido, sin embargo, los cuatro periodistas se dan cuenta de que han entrado en subterráneos oscuros e intrincados: la diócesis sabía lo que estaba pasando e hizo todo lo que pudo para encubrir la verdad (incluso apoderarse de documentos públicos). Y lo que es peor: seguirá luchando para evitar que se destape el escándalo. Para los cuatro protagonistas no será fácil llegar a la verdad, sobre todo a causa del oscurantismo de la mayoría de los involucrados que se niega a hablar por miedo a la gran mancha negra que podría generar su propia declaración. Robby – Michael Keaton – dirá a su amigo sacerdote: “¿Es así cómo funciona? Un hombre se inclina ante otro hombre y toda la ciudad mira hacia otro lado”. Y, por desgracia, la realidad nos dice que sí, que es así cómo funciona.

Pero al final, la sangre fría, la paciencia y la tenacidad del equipo de Spotlight son recompensadas y el departamento de investigación consigue encajar todas las piezas del rompecabezas y salir victorioso del subterráneo. Aunque Sacha, Robby, Mike y Matt no son héroes, sino simplemente periodistas que han hecho bien su trabajo con pasión y diligencia. De toda forma, gracias a ellos, Spotlight grita con fuerza lo que se ha callado durante años.

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2 comentarios en “‘Spotlight’, la esencia del buen periodismo

  1. Gracias por enviarnos tu crítica a The Reservoir Bloggers, está muy bien escrita. No te olvides de pasárselo a tus amigos / familia y animarles a que nos manden también sus textos. Esperamos que nos envíes más.

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  2. Pingback: Un brindis por el periodismo | The Reservoir Bloggers

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