“The Wolfpack”, La desconcertante historia de los hermanos Angulo

Por Valeria Floridia

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Como buena Reservoir Blogger que se precie, hoy os voy a hablar de nuestros hermanos estadounidenses. Y no, no me refiero a los héroes tarantinianos, sino a los Angulo. Quizá alguno de vosotros haya oído hablar de ellos, dado que ‘‘The Wolfpack’’ – el documental que protagonizan – ganó en 2015 el Gran premio del jurado como mejor documental estadounidense en el Festival de Sundance.

Corre el año 2010.  La directora americana Crystal Moselle está paseando por Manhattan, cuando de repente se encuentra a seis chavales con pelos larguísimos, gafas negras y trajes al estilo ‘‘Reservoir Dogs’’. Al oler una gran historia y animada por el instinto – que pocas veces traiciona – decidió seguirlos. Y así fue como descubrió la asombrosa historia de los hermanos Angulo.

De padre peruano y madre norteamericana, los seis hermanos con nombres sánscritos  – Mukunda, Narayana, Govinda, Bhagavan, Krisna, Jagadesh – han vivido encerrados durante catorce años en un apartamento en pleno centro de Manhattan. En los años noventa, su madre Susanne se fue de  viaje por Perú, donde conoció a Oscar Angulo y se enamoró de él. Entonces, los dos enamorados decidieron mudarse a Estados Unidos para realizar su sueño. Pero ese sueño de amor no se cumplió. Y ni siquiera el sueño Americano.

Al llegar a Estados Unidos, Oscar consideró que Nueva York era una ciudad peligrosa y quiso proteger a sus hijos de cualquier posible peligro, impidiéndoles salir a la calle. Había muchos monstruos allí fuera, decía él. Pero algún monstruo estaba dentro de casa, digo yo. Además, Oscar decidió no trabajar y se dio a la bebida en su cuarto diminuto. Entonces Susanne se hizo cargo de la educación de todos sus hijos, los cuales prácticamente no salían de casa en ninguna ocasión, excepto unas cuantas veces al año. Ellos cuentan que podían ser diez, cinco o ninguna.

A estas alturas, os estaréis preguntando: ¿Pero, entonces por qué razón en 2010 la directora se los encontró por la calle y encima vestidos como Mister Pink & compañía? Pues, porqué ese año fue justo el comienzo de la rebelión y los hermanos estaban explorando su barrio, ese territorio desconocido. Y si todavía os preguntáis: ¿Pero por qué llevaban trajes? Os diré que en esta pregunta se encuentra el jugo de la historia, es decir lo que hizo que la productora llevara los hermanos Angulo a la gran pantalla y no a los servicios sociales.

De hecho, resulta que para no volverse locos, los hermanos encontraron su propia escapatoria en el cine. Bueno, más bien en las películas, dado que no habían ido nunca al cine. Al no tener acceso directo a la realidad, buscaron un camino indirecto a través de la pantalla de un pequeño televisor.
En su angosto apartamento de Manhattan devoraban película tras película, mientras que al otro lado de la ventana, la ciudad que nunca duerme vivía frenéticamente. Pero ellos también querían vivir. A su manera, claro. Por eso, no se contentaban con ser espectadores, ellos querían ser los protagonistas de esas historias que les hacían soñar. Entonces, después de haber elegido una película que tuviera un número suficiente de personajes para que nadie se quedara fuera del reparto, ellos mismos creaban los disfraces (con cartones de cereales o cualquier cosa que había por casa) y emulaban la cinta. Ellos mismos cuentan en el documental que una de sus preferidas era ‘‘Reservoir Dogs’’, por el hecho de tener personajes numerosos y, por supuesto, cojonudos.

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Narayana, a propósito de ‘‘The Wolfpack’’ dijo: “Espero que la gente salga del cine entendiendo que las películas cambian realmente la vida de las personas”. De hecho, lo sorprendente del documental es la actitud de los chicos, los cuales aparentan tranquilidad, bondad de ánimo y racionalidad. ¿El cine los ha salvado de la perdición? La verdad es que no estoy muy segura. No obstante su aparente firmeza, yo percibo en sus ojos lo que se han callado. Y debe de ser mucho.

La desconcertante historia de los Angulo se acerca a la trama de ‘‘Canino’’, el drama griego dirigido por Yorgo Lanthimos  (el director de Langosta, para entendernos). Si bien las dos cintas se diferencian por ser una de ficción y otra documental, tienen en común la profunda reflexión sobre el exceso de protección por parte de los progenitores . Aunque por suerte “The Wolfpack” no alcanza los niveles de dramatismo de la película griega.

En suma, “Wolfpack” es uno de esos documentales que te dejan hecho polvo y con la cabeza llena de miles de preguntas sin contestar. La primera, y quizás la más lógica, es: ¿Por qué?

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